El físico Stephen Hawking afirmó que se debe continuar viajando al espacio, ya que de ello depende el futuro de la humanidad, que no podrá sobrevivir otros mil años sin escapar "más allá de nuestro frágil planeta".
Hawking participó en la tercera jornada del Festival Starmus que reúne en Tenerife y La Palma (archipiélago atlántico español) a científicos -entre ellos once premios Nobel- y músicos, en una edición que se desarrolla bajo el lema "Más allá del horizonte, un tributo a Stephen Hawking".

El científico británico subrayó que hay muchos experimentos ambiciosos programados para el futuro, como cartografiar la posición de miles de millones de galaxias, además de utilizar los superordenadores para comprender mejor "nuestra posición" en el Universo.

Quizá algún día se puedan utilizar las ondas gravitatorias para mirar hacia atrás, hacia el origen mismo del Big Bang, aseguró el físico teórico, que se mostró convencido de que la humanidad debe "continuar viajando al espacio por su futuro".

Hawking hizo un emotivo balance de su vida en una charla titulada "Mi breve historia" -en referencia a su famosísimo libro "Una breve historia del tiempo"- y aseguró que vivió un tiempo glorioso investigando sobre física teórica.

"Nuestra imagen del Universo cambió muchísimo en los últimos 50 años y me alegra haber hecho una pequeña contribución", dijo el que está considerado el científico más famoso del mundo.

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Los humanos, continuó el cosmólogo, no somos más que colecciones de partículas que, sin embargo, están cerca de comprender las leyes que nos gobiernan "y ese es un gran triunfo".

El investigador nació el 8 de enero de 1942, justo 300 años después del nacimiento de Galileo, aunque calcula que ese mismo día debieron haber nacido otras 200.000 personas en el planeta, y recordó que, a pesar de su desesperante caligrafía, los compañeros de clase lo llamaban Einstein.

Ya en el colegio hablaba sobre el origen del Universo y si había en ello intervención divina. Cuando ingresó en la Universidad de Cambridge, la cosmología en general no era algo todavía muy desarrollado y el joven Hawking se dedicó a leer la teoría general de la relatividad "sin llegar a comprenderla a fondo".

En aquella época fue cuando empezó a darse cuenta de que algo no iba bien; no tenía facilidad para remar, ni para patinar sobre hielo y se deprimió al ver cómo empeoraba rápidamente y no sabía si iba a vivir lo suficiente para acabar su tesis.

Era el inicio de la esclerosis lateral amiotrófica que padece, una enfermedad que le ayudó a ver que "cada nuevo día era una recompensa", destacó Stephen Hawking, quien alentó a tener curiosidad y, por difícil que pueda parecer la vida, ser consciente de que "siempre hay algo que uno puede hacer bien: lo que importa es no rendirse jamás".