Eduardo Farah alegó motivos personales. La Sala I de la Cámara Federal es la que apartó al juez Bonadio de la causa Hotesur y que desestimó la denuncia de Nisman contra la ex presidenta Cristina Kirchner. En Tribunales aseguran que "se quiere despegar" de los titulares de la Sala.
El camarista Eduardo Farah renunció a actuar como subrogante o reemplazante ante una vacancia en la Sala I de la Cámara Federal, aunque seguirá integrando la Sala II de la cual es titular. La decisión causó "sorpresa" entre sus colegas.

Por razones personales, Farah decidió no seguir interviniendo en la firma de expedientes en la Sala I donde están los jueces Eduardo Freiler y Jorge Ballestero como titulares. Pero seguirá firmando como titular junto a sus colegas Martín Irurzun y Horacio Cattani en la Sala II de la Cámara Federal.

Los camaristas son los superiores directos de los jueces penales federales, y por lo tanto son los responsables de revisar sus decisiones ante las apelaciones de las defensas y los fiscales. La sala I de la Cámara Federal era considerada históricamente en algunos ámbitos como la más cercana al Gobierno kirchnerista. Muchas veces todas las miradas políticas y judiciales se posaron en ellos.

Las diferencias de criterio entre Farah con sus colegas en la Sala I habrían sido el detonante para la renuncia. Farah no explicó los motivos, pero en tribunales se habla de un "cansancio" del juez y también hay quienes sostuvieron que "se quiere despegar" de sus titulares.

La Sala I es la que tiene a su cargo expedientes como el caso Hotesur, y en el que los camaristas Freiler y Ballestero apartaron al juez Claudio Bonadio por las irregularidades que cometió en ese expediente. Farah fue quien votó en disidencia y discrepó con sus compañeros.

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Es también la Sala que decidió desestimar por inexistencia de delito la denuncia que realizó el fiscal Alberto Nisman contra la ex presidenta Cristina Kirchner y funcionarios y dirigentes kirchneristas por presunto encubrimiento de los iraníes acusados por el atentado contra la AMIA. Eduardo Farah, al contrario, votó en disidencia.

Esa misma sala es la que confirmó el sobreseimiento del presidente Mauricio Macri en la causa por las escuchas ilegales.

Siempre se dijo en tribunales que la Sala I era la que complacía los intereses del gobierno kirchnerista y más de un vez se habló de conflictos entre los miembros de esa sala de la Cámara, en la que Ballestero y Freiler se encolumnaban en una posición, mientras que Farah se diferenciaba de ellos.

Cuando se habla de la sala II, se dice que mantuvo, tanto en el gobierno de Carlos Menem como el de los Kirchner, una actitud más independiente. Al menos eso es lo que es vox populi en el ámbito tribunalicio.

El jueves pasado fue la Sala II la que ordenó al juez Sebastián Casanello las líneas de la investigación del caso de lavado de dinero en el que está preso Lázaro Baez y encomendó investigar a la ex presidenta Cristina Kirchner y a sus ex altos funcionarios.

Ahora, con la renuncia de Farah a la Sala I, si Freiler y Ballestero no coinciden, tiene que sortearse uno de los otros dos jueces de la II (Irurzun y Farah) porque Cattani esta con una licencia extraordinaria.