La Conferencia Episcopal Argentina (CEA) condenó "cualquier acto de corrupción que involucre a miembros de la Iglesia", en alusión al vínculo que tenía el exsecretario de Obras Públicas José López con el monasterio del partido bonaerense de General Rodríguez.
"Manifestamos nuestro rechazo ante cualquier acto de corrupción, público o privado, pero de manera particular a los que involucren a miembros de la Iglesia, que por su misión y servicio, debieran ser testigos íntegros del Evangelio que predicamos", sostuvo la Comisión Ejecutiva de la CEA.

A través de un comunicado, la organización eclesiástica se refirió a que "se han conocido hechos que vinculan a personas de la Iglesia en la Argentina con posibles casos de corrupción" y resaltó que "los seguidores de Jesucristo" deben ser "honestos y respetuosos de las leyes".

"Como todo ciudadano debemos colaborar con la Justicia en su tarea de esclarecer la verdad de los hechos y someternos a sus dictámenes", señaló el órgano de la Iglesia presidido por el arzobispo de Santa Fe, José María Arancedo.

Tras las polémicas generadas por la detención del exfuncionario kirchnerista en la puerta de un monasterio y por la donación del Gobierno a la fundación Scholas Ocurrentes, el Episcopado llamó a los integrantes de la Iglesia a "hacer un sincero examen de conciencia a la luz del Año de la Misericordia".

"A nosotros nos interpela de una manera directa y también lo deseamos, para bien del pueblo de la Nación, que este mensaje llegue a todas las personas promotoras o cómplices de los delitos de corrupción", remarcó la CEA, a la vez que alentó a "la colaboración sincera para el esclarecimiento de las denuncias".

Finalmente, recordaron que el Papa Francisco definió a la corrupción como "una llaga putrefacta de la sociedad, un grave pecado que grita hacia el cielo pues mina desde sus fundamentos la vida personal y social" y que "es un mal que se anida en gestos cotidianos para expandirse luego en escándalos públicos".

"Los miembros que tenemos responsabilidades en la Iglesia no podemos dejar de aplicarnos a nosotros en primer lugar, estas palabras del Papa Francisco. Ésta debe ser la luz que nos guíe con valentía por un camino de purificación y conversión profunda del corazón, para renovar a la Iglesia en la caridad pastoral", concluyeron los prelados.