Una pareja y sus nietos fueron interceptados cuando salían en su auto de un country por otros dos vehículos con ocho delincuentes fuertemente armados. Las víctimas fueron liberadas en Monte Grande tras el pago de US$15 mil.
El hecho se inició a la medianoche, en inmediaciones del Club de Campo La Martona, ubicada en el kilómetro 54,5 de la ruta nacional 205, a pocas cuadras de la autopista Ezeiza-Cañuelas, donde las víctimas -un hombre, una mujer y una nieta de ambos- habían ido a festejar un cumpleaños familiar.

En momentos en que las tres personas iban a bordo de un auto de su propiedad, fueron interceptadas por un grupo de ocho delincuentes armados que se movilizaban en dos vehículos.

"Ellos (por los secuestradores) estaban esperando la salida de un auto de acá del club. Desde la salida hasta la autopista hay unas ocho cuadras en las que hay lomos de burro. Y en uno de esos lomos, mi suegro frena y lo intercepta un auto. Entonces, mi suegro intenta poner marcha atrás y lo intercepta otro auto desde atrás", relató en declaraciones televisivas Analía, familiar de las víctimas.

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Según la mujer, "en una de las (calles) cortadas hacia la autopista hay un destacamento policial" y que el primero de los autos de los secuestradores salió "de esa cuadra". "Se bajan cuatro personas de cada vehículo. Dos ellos tenían fusiles FAL. Le pegan (al conductor), lo bajan, lo pasan al otro auto y se suben al de él donde estaban mi mamá y mi sobrina", relató Analía.

De acuerdo a la testigo, tras la captura comenzó la "recorrida" de los secuestradores que al descubrir que las víctimas se domicilian en las localidad de Ramos Mejía, partido de La Matanza, se dirigieron hacia allí.

"Se los llevaron primero a la casa de mi mamá y después a la de mi suegro. Y como son jubilados y no encontraron nada de lo que ellos buscaban empezaron a desesperarse y llaman pidiendo el rescate a las dos de la mañana", indicó Analía, quien en ese momento se encontraba en La Martona, donde reside junto a su familia.

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La mujer precisó que apenas su cuñada recibió el primer llamado extorsivo dieron aviso al 911 y luego comenzaron las negociaciones con los secuestradores.

"Mientras tanto, ellos (por los delincuentes) iban y venían de Ramos Mejía a Cañuelas por autopista y Camino de Cintura. Pasaron por peajes, cargaron nafta y en un momento se separan y se llevan a mi sobrina sola", recordó.

Siempre de acuerdo al testimonio de Analía, los secuestradores que iban con la menor de las víctimas en uno de los autos "chocan" con otro vehículo, por lo que solicitaron apoyo a sus cómplices.

"Uno le dice a otro 'vení porque chocamos'. Y cuando aparecen (los secuestradores del segundo auto) hasta había una ambulancia (en el lugar del choque). Bajaron con total impunidad, con los fusiles, sacaron a mi sobrina, sacaron al otro (cómplice) y siguieron", dijo la testigo.

Analía señaló que las negociaciones se hicieron con su hermano que estaba en Ramos Mejía y que "el pago del rescate fue organizado" por los secuestradores que en esas comunicaciones mantuvieron un trato "muy cordial".

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"Eran personas grandes (...) Lo que llamó la atención es que tenían handys y radios con la frecuencia policial", explicó Analía, quien confirmó que el pago del rescate lo efectuó su hermano, tras lo cual, las tres víctimas fueron liberadas alrededor de las 5.

Se pagaron unos 15 mil dólares en efectivo más una suma no precisada en pesos en la zona de Ramos Mejía, por lo que intervino el gabinete Antisecuestros de la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) La Matanza, bajo las directivas del fiscal federal de Morón, Sebastián Basso.

Las víctimas fueron liberadas en la zona de Monte Grande y los secuestradores escaparon con el dinero. Ahora los investigadores aguardan a que las tres personas secuestradas se recuperen del shock para poder tomarles declaración y así obtener más datos sobre los captores, que se creen forman parte de una banda del sur del conurbano.

En ese sentido, Analía añadió que su suegro "está hecho bolsa" ya que los secuestradores "fueron violentos" con él y lo golpearon al punto que le dejaron una "mano quebrada".