"Que se vaya a jugar a la Selección de España, si allá está cómodo". La frase, tan suelta como ilógica, se repitió una y otra vez durante tantos años en los que Lionel Messi, con un inconmensurable sentido de pertenencia, intentó llevar la bandera argentina a lo más alto con su Selección. Una y otra vez. Y no lo logró.
Vaya si tuvo oportunidades el chico nacido en Rosario de lucir la camiseta roja del país que lo albergó, le dio cobija, lo apoyó y lo transformó en el mejor de todos. Sin embargo, Messi nunca quiso ponerse la ropa de la famosa "Madre Patria" y prefirió venir sistemáticamente al país para ponerse la pesada celeste y blanca que tantos reveses le dio.

Sin dudas, la historia de Messi y su apego por las dos camisetas es la más emblemática de la historia moderna, aunque no es la única. Varios fueron los hombres nacidos en Argentina que, gracias a su herencia hispana, terminaron jugando para la Selección española. Algunos de éstos fueron Eduardo Arbide, Rubén Cano, Juan Errazquín, Juan Garate, Juan C. Heredia, Roberto Martínez, Mariano Pernía, Héctor Rial, Emilio Sagi, Juan Touriño y Oscar Valdez.

Apellidos que, en mayor o menor medida, serán recordados por torcer su destino, por inclinarse a defender una camiseta que no les pertenecía según su documento, pero que terminaron adoptando por necesidad, gusto o herencia.

Claro que en esta lista faltan dos nombres, bastante más familiares por este lado del mapa. Uno es el de Juan Antonio Pizzi, quien harto de no ser convocado para la Selección argentina, optó por ponerse la roja. Y mal no le fue. De hecho, tuvo un "privilegio" que sólo comparte con una persona, el de convertirle un gol a su país de origen, algo que capitalizó en un amistoso disputado en Madrid en septiembre de 1995 que terminó ganando España por 2 a 1. Lógicamente, y por respeto, no lo gritó.

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LA "SAETA RUBIA"

Así como Lionel Messi es, para los jóvenes, un jugador tan arraigado a la cultura española -sobre todo la catalana- como identificado con la camiseta argentina, la figura de Alfredo Di Stéfano significó un punto de unión entre los dos países que terminó marcando una era.

Surgido en River Plate, el fallecido jugador debutó en 1947 vistiendo los colores argentinos, pero sólo disputó seis encuentros con el representativo nacional. Desde 1953, año en el que emigró al Real Madrid, Di Stéfano fue completamente "adoptado" por el país europeo y terminó siendo un símbolo tanto para el histórico club madrileño como para el país en su totalidad.

Tras el trámite de nacionalización, el delantero se convirtió en un emblema de la Selección roja, con la que disputó un total de 31 encuentros en los que marcó 25 goles. Uno de ellos se lo hizo precisamente a su país de origen, en el amistoso disputado en Sevilla en 1961, que fue triunfo para España por 2 a 0.

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EL HISTORIAL DE CRUCES

Si bien se trata de dos de las mejores selecciones de la actualidad y comparten una vasta y rica historia en el fútbol mundial, Argentina y España no estuvieron tantas veces frente a frente, y la mayoría de ellas fueron en encuentros amistosos.

En total hubo 13 enfrentamientos y el historial favorece ajustadamente a Argentina, que triunfó en 6 ocasiones. España se quedó con la victoria en 5 y además hubo dos empates.

De todos estos choques, el más importante se dio en la Copa del Mundo Inglaterra 1966, cuando se midieron en la fase de grupos y fue triunfo para los albicelestes por 2 a 1 con dos goles del recordado Luis Artime, mientras que Pirri descontó para España.

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En la retina de los futboleros seguramente estará el último partido que enfrentó a Argentina y a España. Fue el 7 de septiembre de 2010 en un amistoso en el estadio Monumental, al que los europeos llegaron como flamantes campeones del mundo y terminaron siendo goleados por 4 a 1 gracias a los goles de Lionel Messi, Gonzalo Higuaín, Carlos Tevez y Sergio Agüero.

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