La Corte Suprema condenó a perpetua a José Arce en diciembre por el asesinato de su mujer en 2008. Sin embargo la pena la cumple en su quinta de Derqui y tiene la custodia de los nenes de 11 y 13 años, quienes hace 15 meses no ven a su familia materna.
La Corte Suprema de Justicia de la Nación dejó firmes en diciembre de 2015 las condenas a prisión perpetua impuestas al viudo José Arce y su madre, Elsa Aguilar, por el crimen de su ex esposa, Rosana Galliano, cometido en 2008 en su casa de la localidad bonaerense de Exaltación de la Cruz.

Madre e hijo fueron responsabilizados por el Tribunal Oral en lo Criminal 1 de Campana por "homicidio triplemente calificado por el ví­nculo, alevosí­a y la participación de tres o más personas", en carácter de instigadores.

Ese fallo ya fue confirmado por el Tribunal de Casación Penal bonaerense en julio de 2014 y la Suprema Corte de Justicia provincial en marzo del 2015.

Arce (67) y Aguilar (84), cumplen sus penas en prisión domiciliaria con monitoreo electrónico, él por razones de salud y ella por la edad, aunque la familia de Galliano pidió en reiteradas ocasiones que se le revoque el beneficio al viudo.

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"Lo que digo siempre es que este femicida, que no es un loco, sino que es un hombre violento y muy peligroso, tiene total impunidad, aún cuando fue condenado por el crimen de mi hermana a prisión perpetua. Hace lo que quiere, nadie lo molesta. Ni la justicia, ni la gente del gobierno. Hace seis meses que pido nos reciba el ministro de Justicia Germán Garavano. Cuando decimos 'Ni una menos', también tenemos que hacernos cargo de lo que está pasando con los chicos, que se quedan con los femicidas y nadie los protege", sostuvo Oscar Galliano en declaraciones a la prensa.

El crimen de la joven mujer también solucionó el "problema" que Arce y su madre Elsa Aguilar tenían con el reparto de bienes tras el divorcio. "Fue horrible lo que hicieron. Pero matar a una mujer en Argentina es así. Los jueces son machistas, la gente de los gobiernos es machista. Ya no puede apelar más la condena, y debería estar en la cárcel, sin embargo está super cómodo en su quinta. Con los chicos, que están obligados a vivir con el asesino de su mamá, mientras él les miente, y les cuenta otra historia", dijo Oscar.

"En marzo de 2015, al femicida Arce se le ocurrió que no podíamos ver más a los nenes. Eran sólo dos visitas por mes, por orden judicial. Pero parece que los femicidas tienen más peso que la justicia, el gobierno y la sociedad", cerró Galliano.