La Facultad de Ingeniería y Ciencias Exactas de Fundación UADE realizó una prueba en los UADE Labs para demostrar las bacterias que se esconden detrás de cada beso. La prueba, realizada en una placa de Petri (ver foto) – recipiente que contiene los nutrientes necesarios para que las bacterias crezcan al punto de hacerse visibles al ojo humano – demostró que cada beso contiene millones de microorganismos como estos:

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Con un aumento de unas 100.000 veces, podríamos ver todo el tiempo miles de millones de organismos vivos que se mueven, respiran y se pasean a nuestro lado, ingresando a nuestro cuerpo por la boca, la nariz, los oídos, los ojos, las heridas, etc. La boca, especialmente, es uno de los principales lugares por donde ingresan estos "bichitos", ya sea a través de los alimentos, del propio aire, y también cuando besamos.

Estudios internacionales, como el realizado por la Organización de Investigación Científica Aplicada (TNO) de Holanda publicado en la revista Microbiome, ya han demostrado que durante un beso en la boca se intercambian más de 80 millones de bacterias (distribuidas en 700 tipos), y que el ser humano promedio tiene más de 100 millones de bacterias por centímetro cúbico de saliva. A partir de este trabajo, realizado a partir de muestras de saliva de 21 voluntarios, se demostró que estas bacterias nos preservan de ciertas enfermedades.

¿Por qué les gusta tanto la boca a los microorganismos? Claramente, allí tienen muchas condiciones favorables para vivir y multiplicarse: hay alimentos frescos, buena temperatura, y humedad. Esto, en definitiva, constituye nuestra flora natural de microorganismos, que en algunos casos nos ayudan con nuestro metabolismo, y muchos de ellos son indispensables para nuestra vida. También cada tanto puede aparecer alguno no tan deseado, que si nuestro sistema inmune no lo bloquea correctamente puede llegar a ocasionarnos alguna enfermedad.

Algunas recomendaciones para minimizar las posibilidades de ingerir organismos patógenos tienen que ver con nuestra alimentación y la forma de procesar los alimentos, ya que como mencionamos previamente, a través de ellos pueden llegarnos las bacterias.

Las principales son:

  • Cocinar bien los alimentos.
  • En caso de que no requieran cocción, como las ensaladas vegetales, lavar todo muy bien. Incluso utilizar una gotita de lavandina y dejar unos minutos en remojo.
  • Lavarse bien las manos antes de manipular alimentos.
  • No utilizar el mismo utensilio para manipular los alimentos crudos y los cocidos.
  • Y por último: continuar besándose sin temores a pesar de los millones de bacterias que nos transmitimos con cada beso porque eso, al fin y al cabo, nos mantiene con las defensas altas.