El chico ahora quedó al cuidado de una tía, después de que sus padres lo rechazaran cuando al decirles que era homosexual. Una historia de discriminación e intolerancia.
Sebastián contó el secreto a su madre por segunda vez, luego de que ella respondiera con evasivas o, incluso, con violencia. La mujer, separada y con cuatro hijos más, le dijo finalmente que no quería "un puto en la familia", que él no merecía llevar el apellido y que lo mejor que podía hacer era irse de la casa.

Seba, de 16 años, fue a buscar la contención de su padre: la respuesta fue la misma.
Fue a lo de una tía. Ella lo recibió a pesar de que su situación económica hoy no es la mejor.

Con su tía, el joven fue a la Dirección de Diversidad Sexual para asesorarse. "La tía es una leona; lo cobija, lo cuida y lo quiere", dijo Adrián Urrutia, titular de la dependencia, a La Mañana de Neuquén.
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Los abogados lograron que le padre le transfiriera una parte de la cuota alimentaria que le envía a su mujer. Además, Sebastián recibió una beca para que pueda terminar la secundaria.