Mauro Szeta
Mauro Szeta
Beatriz López vivió un calvario eterno. Años de abusos, de tormentos, de ataques verbales y físicos. Su esposo, el victimario, era policía federal y se llamaba Gastón Márquez.
La noche del 16 de noviembre de 2012, López dijo basta. Antes, mucho tiempo antes, su marido la obligaba a no saludar vecinos, la celaba todo el tiempo, la aislaba, la perseguía. Un plan demencial.

No sólo la persecución pasaba por los celos. López fue violada de forma sistemática por su esposo. Los abusos los consumaba con la tonfa policial y con el arma.

Como parte del ataque psicopático, el asesino se encargó de gestar un plan macabro. Con el argumento y pretexto de "garantizarse la fidelidad de su mujer", y bajo un nível de persecución notable, la indujo a participar del crimen de un vecino que le generaba celos.

La noche del crimen, harta de los golpes, y temeroso de que su esposo lastime a la bebé, hija de ambos, López tomó el arma de su marido y lo mató de un tiro en la cabeza. Estuvo presa unos dos años.

En el juicio, la fiscalía había pedido unos 10 años y 8 meses de prisión. El Tribunal Oral 6 de Lomas de Zamora la terminó absolviendo. Ahora, esa absolución quedó firme.

En un fallo muy interesante, la sala VI de la Cámara de Casación Penal provincial, con la firma de los jueces Maidana y Natiello, confirmó la absolución entendiendo que López actuó en legítima defensa en un caso de violencia de género.

Lo distinto del fallo es que señala que, para acreditar una legítima defensa en contexto de violencia de género, no es necesario que el crimen sea la reacción a un ataque inmediato. Lo que argumentan los jueces es que se puede aplicar una legítima defensa por "La historicidad de la violencia de género" que padeció López a lo largo del tiempo. "No hacía falta que él la estuviese atacando con un puñal para justificar que ella dispare", razonaron desde la defensa de López.

"En este caso no se observa irracionalidad o desproporcionalidad en la necesidad del medio utilizado a la luz de las amenazas proferidas contra la imputada y su hija bebé, las agresiones físicas, psíquicas y sexuales sufridas y las circunstancias de una violencia doméstica impeditivas de otras opciones pasibles de provocar un daño menor", escribieron los jueces de Casación.

Desde ahora, López puede volver a vivir. Lo que no es poco. Triana, la hija que tuvo con el policía Márquez, hoy, es su norte.