La atención está puesta en cuánto reportará finalmente el blanqueo de capitales.

Federico Sturzenegger logró contener el apetito del titular del Palacio de Hacienda, Alfonso de Prat Gay, cuando negociaban la asistencia del Banco Central al Tesoro nacional para 2016. Determinaron el monto de $160.000 millones, entre adelantos transitorios y transferencia de utilidades, para todo 2016.

Según cuenta Ámbito Financiero, apenas pasó el primer semestre la emisión vinculada con el sector público suma más de $130.000 millones. Es que entre los $36.400 millones de Adelantos al Tesoro y los $45.000 millones de Utilidades transferidas (equivale a más de la mitad pactada para 2016) entra también a terciar la estrategia de financiamiento elegida por el equipo económico.

Es que, además de que la tasa doméstica es mayor a la externa, por alguna otra razón el Palacio de Hacienda optó por continuar colocando deuda en dólares. De esta manera el Tesoro capta dólares y tiene que ir al BCRA en busca de los pesos que necesita para cubrir el déficit. Así el BCRA, en primer lugar, está obligado para emitir para comprar las divisas del Tesoro y casi en simultáneo a operar en el mercado financiero para absorber el excedente de pesos inyectado por los dólares del sector público. El problema es que se registran fuertes aumentos del stock de los depósitos del sector público, lo que hace pensar que alguien no diseñó muy bien el cash-flow.

En 2016, las compras netas de dólares al Tesoro por parte del BCRA representan una emisión de base de $48.622 millones. De modo que entre adelantos, utilidades y compra de divisas al sector público, el BCRA ya emitió $130.022 millones.

Más allá que el recálculo de las cuentas nacionales le regaló al equipo económico alrededor de medio punto del PBI respecto de la estimación de déficit del año pasado y la meta para 2016, la atención está puesta en cuánto reportará finalmente el blanqueo de capitales.

Si bien el BCRA está haciendo los deberes en términos de las metas monetarias y satisfaciendo las demandas, públicas y privadas, de bajar las tasas de interés, alguna ayuda del Palacio de Hacienda debería recibir. Al respecto los últimos datos del BCRA al 5 de julio dan cuenta que la expansión de la base monetaria se elevó al 30,5% interanual luego de un impasse de venir creciendo apenas por encima del 25% en pos de guiar las expectativas inflacionarias en ese sendero descendente de entre 20% y 25% a fin de año. Según las estadísticas oficiales, la base monetaria creció $55.076 millones en junio precisamente por el impacto de las compras de divisas al sector público ($17.932 millones), los adelantos ($7.700 millones) y las utilidades transferidas ($15.000 millones).

Más allá de que se trata de un mes estacionalmente expansivo por el pago de sueldos y aguinaldos, las compras de dólares al Tesoro estaban fuera de libreto. Sin esfuerzo fiscal el BCRA deberá intensificar su accionar contractivo, quizás vía Lebac, pero habrá que ver a qué tasa el mercado está dispuesto a acompañar esta ciclópea faena.