El oso se encuentra recluido en un centro comercial de Guangzhou en China y muestra su tristeza ante la terrible condición en la que vive. Una organización junta firmas para que el animal sea devuelto a su hábitat natural.

Tirado en el piso, desalentado y a la espera de la muerte. Esta es la terrible situación a la que está sometido un oso polar en el centro comercial Grandview de la ciudad de Guangzhou en China, unas imágenes que en la última semana le han dado la vuelta al mundo y las que han propiciado toda una campaña para lograr la liberación del triste animal.

La organización "Animals Asia" emprendió una petición en línea para que el oso sea devuelto a su entorno natural y que ya cuenta con cerca de 200.000 firmantes. Y es que según el grupo de activistas el oso "sufre por las terribles condiciones en las que vive y por las constantes fotos que se toman los visitantes del centro comercial". Un lugar que no contento con tener a este animal lejos de su hogar, también tiene cautivos a seis belugas, cinco morsas, zorros y un lobo.

OSO POLAR

Una de las cabezas de "Animals Asia", Dave Neale, dijo que "no hay ninguna excusa para que un animal este cautivo de esta manera", además señaló que los osos polares son uno de los animales que más sufren en cautiverio por la dificultad existente para recrear sus condiciones normales de vida. "Los osos polares requieren enormes cantidades de espacio. Suficiente para que puedan caminar, correr, subir y cazar. La lista de lo que necesitan es muy larga a tal punto que un oso polar solo cubriría sus "necesidades" siendo libre en la naturaleza", declaro Neale.

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A pesar de que en abril pasado el centro comercial Grandview se comprometió a mejorar las condiciones de los animales en cautiverio, los cambios no se han visto. Ante esto Neale dice que "Grandview está sorprendido por la indignación internacional y ante esto creo que la crueldad se trata tanto de una falta de conocimiento como las presiones comerciales. Es poco probable que Grandview cierre en un futuro cercano, pero al menos están analizando la situación".

Esta situación recuerda el caso de Arturo, otro oso polar que también fue bautizado como "el más triste del mundo" y que murió en el zoológico de Mendoza tras varios intentos fallidos de liberarlo y retornarlo a su ambiente natural.