Daniela Patricia Vecino es la mayor de las hijas de Roberto Vecino, quien la semana pasada mató a parte de su familia, a un vecino y se suicidó. Para los investigadores no actuó bajo "emoción violenta" sino que fue premeditado.
Daniela Patrica Vecino tiene 33 años. Cuando era adolescente, se fue de su casa porque no soportó la violencia con la que se manejaba su papá. "Mi papá no era Barreda. Acá nadie lo maltrataba, ni le decía Conchita", explicó la mujer como advirtiendo que algo iba a terminar mal con su papá.

"Nos humillaba. Para mi papá no valías nada, nunca ibas a llegar a nada, éramos una mierda, era superior a todos. Mi mamá no tenía control de nada, hacía lo que podía, pero él la tenía totalmente sometida", contó. Entre los incidentes, menciona que los agarraba del cuello y los estrangulaba hasta dejarlos sin aire.

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En declaraciones al diario Clarín, Vecino contó que estuvieron en la casa del horror limpiando las cosas. "Estuvimos en la casa, tirando las cosas en un contenedor, limpiando las cortinas. Está todo lleno de sangre. Hay que empezar una vida nueva. Esta casa es un infierno", cuenta Daniela.

Ella tiene dos hijos varones –uno de 14 y otro de 15–. Ahora además, su hermano de 13 años, al que dejaron en la escuela antes del múltiple crimen, se fue a vivir con ella.

En total, son ocho hermanos, tres murieron en manos de su padre. Ahora, Daniela se aferra a los que le quedaron: Gustavo de 36 años, que vive en Mar del Plata; María Rosa de 27 y Milagros de 20, mamá de una nena de 3 años.

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El asesino,Roberto Daniel Vecino de 57 años era empleado municipal y trabajaba como sereno en el Cementerio de la ciudad. Tras finalizar su jornada laboral, fue a la casa de su ex esposa y allí comenzó su raíd criminal.

Marta Curuchet, de 52 años, fue la primera víctima: la hirió de muerte en una de las habitaciones de la casa. Luego, hizo lo propio con sus dos hijas, Rosa y Etelvina, de 22 y 19 años, respectivamente.

El cuarto fue su hijo Roberto Vecino, de 24, años a quien alcanzó en plena vía pública y lo ultimó de un certero puntazo.

Con la masacre ya consumada, al volver a su casa el criminal regresó a su domicilio donde fue abordado por un testigo de los hechos, que intentó mediar en la situación. A él lo degolló en la esquina de las avenidas 98 y 63. Se trataba de Horacio Córdoba, de aproximadamente 70 años.