La posibilidad de una nueva tendencia alcista para julio y agosto desvela al macrismo. El efecto paritarias, alza del gas y algunos servicios privados influiría negativamente. No debería superarse el 3% mensual.

Por ahora es por lo bajo. Pero el Gobierno comenzó a preocuparse por un eventual muy serio problema económico: ¿Qué sucedería si se diera, en este tercer trimestre del año, una nueva oleada inflacionaria; que arroje el resultado final del alza de precios de 2016 un nivel superior al 45% total? Ese resultado, si se diera, jaquearía terminalmente la intención de lograr un 1,5% mensual para el último trimestre; y, lo peor, provocaría un arrastre complicado para el próximo año. Para el 2017 el Gobierno quiere lograr, sí o sí, una inflación de no más de 20% (en lo posible 15%), y mostrar antes de las elecciones de medio término que la situación está definitivamente bajo control.

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Para esto hay que lograr que la tendencia alcista en los precios se frene y que sea real la máxima que reza que "lo peor ya pasó, y ocurrió en el primer semestre". El temor que comenzó a nacer en las últimas semanas entre algunos de los referentes económicos del Ejecutivo, es que la confianza en la máxima no se consolide; y empiece una nueva etapa de convencimiento de los principales agentes formadores de precios sobre que la denominada "inflación núcleo" no cede y que, incluso, puede haber una nueva presión alcista inmediata. Para el oficialismo se trata de una cuestión más psicológica que real, más allá que este mes comiencen a operar varios aumentos que afectan directamente la estructura de valores productivos del país comenzando, obviamente, por las tarifas del gas. Aún con el tope de 400% para las familias y 500% para las empresas. La prohibición judicial para que se ejecute este incremento sólo prorrogaría el efecto, más allá que en el caso de muchas compañías privadas, ya comenzaron a liquidarse las facturas. Otros aumentos de julio que deben tenerse en cuenta son las tarifas de diferentes servicios y los primeros pagos de las alzas salariales correspondientes a las paritarias 2016.

Resultado complicado

El temor del Gobierno es que entre julio y agosto se genere un incremento en los precios que sostenga el índice cerca del 3% de junio (fue de 3,1% final), lo que provocaría que en el acumulado se ubique en el 35% para agosto o 37% para septiembre; lo que arrojaría un inevitable piso de 40% para todo 2016. Incluso, si se diera el promedio de 1,5% para el último trimestre del año, el resultado final sería de un complicado 44% o 45% para todo el ejercicio. Mostrar un número de semejante nivel sería un verdadero problema político para el macrismo: superaría incluso el 40,9% de 2002, año de salida de la convertibilidad, durante el Gobierno de Eduardo Duhalde.

Este es el escenario, que según los principales economistas del Gobierno, debería comenzar a desmantelarse ya este mes; y que, dependería más de cuestiones psicológicas vinculadas a la confianza que de medidas concretas que tenga que tomar el Gobierno.

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