Jason Lee, luchador de jiu-jitsu, que la policía carioca le realizó un "secuestro relámpago". Según el deportista, los oficiales lo llevaron a dos cajeros automáticos y lo obligaron a sacar y entregarles cerca de 2.000 reales (unos 625 dólares) antes de ponerlo en libertad.
La Policía Civil de Río de Janeiro abrió una investigación sobre una denuncia del luchador de jiu-jitsu neozelandés, Jason Lee, quien aseguró haber sufrido un "secuestro relámpago" a manos de policías en esta ciudad brasileña, informaron fuentes oficiales.

El luchador afirmó en redes sociales que "policías en uniforme completo" lo detuvieron en un control de carretera el pasado sábado y lo obligaron a acompañarlos en un automóvil particular, bajo la amenaza de arrestarlo si se negaba a cumplir sus exigencias.

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Según el deportista, que reside en Río de Janeiro desde el año pasado, los supuestos policías lo llevaron a dos cajeros automáticos y lo obligaron a sacar y entregarles cerca de 2.000 reales (unos 625 dólares) antes de ponerlo en libertad.

Según la versión del luchador, el episodio se produjo el sábado en la ciudad de Duque de Caxias, vecina a Río, cuando estaba volviendo a casa en un automóvil alquilado después de participar en una competición de jiu-jitsu en la localidad de Resende.

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Lee denunció el secuestro relámpago a la Policía Civil, pero aseguró que omitió detalles, como la matrícula del automóvil en el que supuestamente fue llevado, por "miedo" a que se venguen los secuestradores.

El supuesto incidente se produjo a pesar de que ya se ha puesto en marcha el operativo de seguridad de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, que cuenta con la participación de 22.000 militares.