En su último programa, Mirtha Legrand le mandó saludos a un periodista cuyo sueño es almorzar con ella. Quién es, por qué la admira y cómo gestiona su llegada a la "mesaza" de la diva.

El domingo al mediodía, casi al final de su tradicional almuerzo, la diputada Victoria Donda sorprendió a Mirtha Legrand con un curioso saludo: el de Pablo Méndez Shiff, un periodista que la admira y quiere fundar el "mirthismo K".
La "Chiqui" reaccionó con humor y le mandó un beso. "Me llené de menciones en Twitter y me llamó toda la familia", cuenta Pablo a minutouno.com y confiesa que no se dio por satisfecho ya que -después de haber mirado su programa toda la vida, publicado notas en distintos medios, trabajos prácticos para la facultad y papers académicos sobre ella- ahora tiene una misión: lograr que la diva lo invite a uno de sus almuerzos.
"Empecé a ver a Mirtha un verano, cuando tenía cinco años. Mi bisabuela Isabel y mi abuela Marta eran muy muy fans y me contaban por qué les gustaba ese programa, que en ese momento me parecía raro porque emulaba lo que podía ser una comida en una casa con gente que no conocía", recuerda Pablo, quien luego siguió viendo los famosos almuerzos durante toda su niñez y adolescencia.
Mirtha Legrand saluda a Pablo Mendez Shiff
KIRCHNERISTA Y MIRTHISTA DE PRIMERA HORA
Pablo explica que no le parece "incompatible" definirse como kirchnerista y fanático de Mirtha, como muchos podrían pensar. "En los últimos años, producto de la polarización que algunos llaman grieta, hubo mucha gente cercana al kirchnerismo que dejó de ir a las mesas de Mirtha. Y se expandió una idea, errónea a mi entender, de que ella es el enemigo, cuando dista de serlo. Es la conductora número uno de Argentina y tiene todo el derecho del mundo de votar a quien quiera. Dijo públicamente que apoyaba a Mauricio Macri y ahora no se priva de hacer las críticas que considera pertinentes, porque no es manejada por nadie", opina.
También recuerda cuando en 2003 "Néstor y Cristina fueron a la mesa tanto en la campaña como después de que Menem se bajara del ballotage" y agrega: "Incluso Cristina había ido muchísimas veces en los '90, cuando era diputada, y llegó a compartir mesas con Elisa Carrió y Marcelo Zlotogwiazda. No estaría nada mal que, ahora que dejó de ser presidenta, deje las hostilidades de lado y vuelva a sentarse en la mesaza. Como dijo Estela de Carlotto el último domingo: sería triste que todos pensemos igual, es bueno conversar con alguien con quien no estamos de acuerdo".
¿Por qué, desde el campo popular, suelen hacerse tantas críticas a Mirtha? Ante esa pregunta, Pablo afirma: "Es cierto que -sobre todo en los últimos años- desde el kirchnerismo se demonizó a Mirtha, pero se lo hizo mediante recortes malintencionados de algunos programas de archivo. Es absurdo suponer que es el demonio cuando, como Carlotto dijo, ayudó a encontrar muchos nietos apropiados". En ese sentido, cita aquella famosa frase de Mirtha cuando le preguntó a Néstor Kirchner si se venía "el zurdaje" y agrega: "Lo que no te muestran es que después de esa pregunta, ella agrega que 'no vendría mal un poco de zurdaje después de toda la derecha que hubo'".
"Por supuesto que no es infalible, ningún ser humano lo que es. Pero algo que la diferencia del resto es que cada vez que se ha equivocado ha pedido disculpas", asegura Pablo.
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UNA ANÉCDOTA CON CHÁVEZ
"Hay una anécdota que describe muy bien a Mirtha y a la seriedad e independencia con que trabaja. En agosto de 2003, Mauricio Macri fue a cerrar la campaña para la jefatura de gobierno que después perdió con Ibarra. Y al living -antes de los invitados centrales, iban figuras consideradas menores por la producción- había ido el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, todavía no muy conocido acá", recuerda Pablo.
Y agrega: "Chávez encandiló a Mirtha en el living al punto de que ella lo invitó a la mesa principal. Cuando se enteró de lo que estaba pasando, Macri amenazó con irse y Mirtha le dijo: Si te vas no volvés nunca más a esta mesa. Y se la tuvo que bancar. Chávez le dijo de todo y Mirtha terminó ese almuerzo diciendo que si fuera venezolana lo votaría".
En su cruzada por demostrar que se puede ser un "mirthista K", Pablo va sumando adeptos y se ríe cuando asegura tener "fichas de afiliación", porque hay mucha gente que se identifica con su postura. Su sueño es llegar a la mesa de la diva y espera que esta nota le traiga suerte.