Alejo Santander
Alejo Santander
La producción de Netflix es un hit con gusto a viejo. Una historia ambientada en los 80 que con la nostalgia como su mejor aliada, nos lleva a lugares donde ya estuvimos, y que nos gusta. Mirá el video.
¿Qué tiene de nuevo Stranger Things que estamos todos tan obsesionados? La respuesta es quizás que absolutamente nada. La serie de Netflix no tiene nada de novedoso, más bien todo lo contrario, y aunque cueste creer es lo que más nos gusta. ADVERTENCIA: spoilers en el video.

"Esa bicicleta es como la de E.T."
"¿Soy yo o ese pibe es una copia de Chunk de los Goonies?"
"¿Dónde vi esos trajes de astronauta? Se parecen a los de Alien, ¿no?"

Cualquiera de esas frases pudieron haber sido hechas (y efectivamente lo fueron) mientras se veía Stranger Things, la serie que este mes estrenó Netflix y tiene a Winona Ryder como figura principal. O eso por lo menos antes de empezar verla, porque la actriz de 44 años queda eclipsada desde el primer capítulo por las actuaciones de cuatro chicos que no pasan los 12: Millie Brown (Once), Finn Wolfhard (Mike), Gaten Matarazzo (Dustin) y Caleb McLaughlin (Lucas). En ese orden.

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Las referencias no son burdas, pero son claras. No se trata de acusar a la producción de poco original, ni de plagio, principalmente porque las similitudes suenan más a guiño cómplice que a robo descarado, y si tuviéramos que destacar algo del formato, sería otra cosa: productores que supieron leer que los usuarios están consumiendo para atrás, y que la nostalgia hoy es un bien de consumo.

Haber visto la tendencia es un acierto, pero hubo señales. Entre las pistas, el dato de que de las 10 series más vistas de Netflix (por sobre estrenos, nuevos formatos y superproducciones) figuraran por ejemplo The Twilight Zone, emitida por CBS entre 1959 y 1964, una serie que iba desde la ciencia ficción, la fantasía y el terror hasta el suspenso, relanzada en dos oportunidades en 1985 y 2002, y otra producción de culto, Twin Peaks, creada nada más y nada menos que por David Lynch (junto a Mark Frost) en 1990, son detalles a tener en cuenta.

La serie supo leer ese gusto por lo viejo y se propuso volver a conectarnos con esas escenas que alguna vez nos gustaron y hacerlas a nuevo, escondiéndolas (no mucho) en una trama que nos resulta interesante, pero no podríamos decir que novedosa, porque todo ya lo vimos antes. En un genial video el periodista francés Ulysse Thevenon, nos ahorró el trabajo de buscar las coincidencias.

References to 70-80's movies in Stranger Things-HD.mp4
La mezcla justa entre el estreno del mes de Netflix y los clásicos del cine de ciencia ficción de los 70 y 80, un cocktail inesperado y efectivo, que después de probarlo nos deja algo en lo que estar de acuerdo: todos amamos Stranger Things.

Disfrutamos de esa estética, de esa banda sonora, de esa bicicleta, de ese pueblo cerca de un lago y de ese bosque por más de que nos parezca que ya lo vimos, porque un éxito no tiene que ver con la novedad, los últimos efectos especiales o los actores del momento, los millones invertidos o el tema de moda, tiene que ver con hacernos sentir algo.