El Instituto para la Producción Popular presentó un mecanismo para evitar el abuso de los intermediarios y especuladores en la cadena de valor y propone un vínculo directo entre productores y consumidores que garantice a los primeros un pago justo por su trabajo y un precio razonable al último eslabón. Conocé cómo tenés que hacer para suscribirte al bono.
El peso de los intermediarios y especuladores explica en gran parte la amplia brecha entre el precio que recibe el productor por su trabajo y el que paga el consumidor final. Esa larga cadena de valor que incluye muchas veces mercados cartelizados tiene una fuerte incidencia en la formación de precios y el peso de la inflación que, según algunos analistas, se ubicará en torno al 45% este año.

El Instituto para la Producción Popular (IPP) presentó este martes un sistema que ya se aplica con éxito en distintas partes del mundo y que apunta a vincular de manera directa a productores y consumidores de modo de eliminar intermediarios.

"Hemos cerrado un acuerdo con la Unión de Trabajadores de la Tierra que representa al grueso de los productores de hortalizas del gran La Plata y parte de Florencio Varela por el cual se ofrece que la gente suscriba bonos por 220 pesos. A partir de ese depósito se les entrega el dinero a los trabajadores para que puedan financiar su actividad y luego quienes hayan suscripto los bonos podrán retirar en distintos puntos de distribución de la ciudad de Buenos aires y el primer cordón del conurbano 10 kilos de tomate" explicó a minutouno.com Enrique Martínez del IPP.

El bono tomate permite a los consumidores financiar a productores y obtener el resultado del trabajo a un costo mucho menor que en el mercado

El denominado "bono tomate" es "una modalidad que estamos estrenando en la Argentina y que ya funciona en distintas partes del mundo. En Estados Unidos por ejemplo abarca un espectro de productos muchísimo más amplio donde hay más de 5 mil emprendimientos huerteros que son financiados por sus vecinos. En Gran Bretaña y Australia también se fomenta esta relación entre productores y consumidores mientras que en el Japón de postguerra este sistema de apoyo a los productores fue muy importante y hoy involucra a unos 17 millones de ciudadanos. La experiencia comenzó en la década de 1960 en países europeos como Austria y Holanda" explicó Martínez.

De esta manera el consumidor puede adquirir 10 kilos de tomate a 22 pesos el kilo en momentos en que el kilo se consigue en las verdulerías a 40 pesos. Se prevé que quienes suscriban el "bono tomate" reciban sus 10 kilos entre el 26 de noviembre y el 17 de diciembre próximos. En noviembre de 2015 por ejemplo el kilo de tomates costaba 40 pesos.

"Este es un esquema de comercio justo" en el que el productor recibe un precio justo por su trabajo y el consumidor paga un precio razonable y no inflado artificialmente. La Unión de Trabajadores de la Tierra representa a unas 1.500 familias de quinteros del gran La Plata y Florencio Varela pero el IPP apuesta a generalizar este esquema en el futuro con productores de distintas partes del país. Ya trabaja por ejemplo con productores de manzanas de Neuquén y de naranjas de Baradero.

El tomate es el producto de la canasta familiar que más se encareció en el primer semestre de 2016, subió casi 150%

De esta manera "pueden organizar su cosecha y recibir un pago justo por su trabajo, dado que no tienen que malvender la mercadería a los especuladores que les pagan precios de explotación".

"Esto es novedoso para la Argentina pero moneda corriente en otras partes del mundo", sentenció Martínez.

Los interesados en suscribir el "bono tomate" o solicitar más información sobre el mecanismo pueden escribir a bonotomate@produccionpopular.org.ar.

La forma de participar es muy sencilla: luego de una transferencia bancaria, se recibe un bono con el que se retiran los tomates en alguno de los 30 puntos de distribución del proyecto Más cerca es más justo, elegido por el adherente.

El tomate es el producto de la canasta familiar que más se encareció en el primer semestre de 2016, con una suba del 147,7%. La distorsión de este precio es tal, que en julio se llegó a vender a 60 pesos el kilo de tomate en algunas verdulerías.