Busca que haya mayor facilidad para que los individuos se pasen de una entidad a otra. Y considera que los comercios "tienen razón" cuando reclaman menores costos financieros.

La reducción de las comisiones que cobran los bancos se convirtió en las últimas semanas en un objetivo y una prioridad para el Banco Central. Desde la institución trabajan en nuevos proyectos de normativas que apuntarán a sumar herramientas y fomentar la competencia para que las entidades se vean forzadas a abaratar los costos de transacción que afectan a los individuos y encarecen los negocios de los comercios minoristas

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Según pública Ámbito Financiero, una de ellas, por ejemplo, permitirá a los asalariados cobrar su sueldo en el banco que decidan sin necesidad de realizar el pedido a través de su empleador. Actualmente es la compañía la que debe solicitar autorización y hacer un trámite engorroso entre las distintas entidades financieras del trabajador para cambiar la cuenta en la que deposita el salario. Con la nueva norma, al empleado le alcanzará con informar el destino que desea para su depósito.

Con todo, el plan oficial también incluye algunos cambios para los comercios. En los últimos días, los empresarios ya hicieron su parte y ejercieron cierta presión en los medios para lograr que los bancos bajen sus comisiones por pagos con débito y tarjetas de débito. Primero fue la Cámara Argentina de Comercio (CAC), con una comparación sobre las comisiones que se cobran en los países de la región (menores al 1,5%) y en Europa (menores al 1%). Y ayer, en un comunicado enviado a la prensa, la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) alertó que "la transferencia de dinero de los comercios a los bancos por comisiones de pagos con tarjetas es excesiva".

Para esto, la mesa chica de Federico Sturzenegger dialoga diariamente con la Comisión de Defensa de la Competencia que depende de la Secretaría de Comercio, que preside Miguel Braun. En el Central reconocieron ayer a este diario que hoy los comercios tienen "bastante razón" en su reclamo y consideran que bajar los costos financieros "es una prioridad": en el corto plazo, anticipan, lanzarán normas a favor de la "portabilidad bancaria", que es el derecho que tienen los clientes a elegir en qué entidad financiera manejar su dinero, para que sea más fácil pasarse de un banco a otro. No sólo buscarán incentivar la transparencia del negocio, sino también acercar herramientas (algo de esto ya se hizo con el lanzamiento de nuevos dispositivos, como la "billetera electrónica") y agilizar los trámites que deben realizar cuando deciden optar por el producto o el servicio más barato. "Toda esta nueva normativa que viene va a hacer que haya más competencia en el sector puede ser un golpe para algunos: será mejor para los bancos buenos, pero peor para los malos", comentó a este diario una fuente oficial.

En la Argentina, los comercios pagan el 1,5% de comisión por los pagos que se hacen con tarjeta de débito y el 3% por los que se realizan con tarjeta de crédito. En CAME estimaron que, sólo por estos dos conceptos, la transferencia desde sus empresas hacia las entidades financieras alcanzó los $13.200 millones, sobre un total de ventas de $802.000 millones. "Los montos que los comercios transfieren a los bancos le quitan liquidez y capital de trabajo al comercio minorista, y eso queda en evidencia sobre todo en épocas críticas como las que se atraviesa actualmente", comentaron en la entidad que nuclea a los pequeños y medianos empresarios.

En el Central consideran que es momento de que los bancos busquen recomponer con "mayor volumen" las ganancias que empiecen a resignar ante la caída de la inflación (que le permite cobrar altos diferenciales de tasas) y la mayor competencia. La manera de conservar la rentabilidad será, dicen, expandir el tamaño de sus negocios para que, con menores porcentajes, mantengan o amplíen sus ingresos.