El sector sufrió una caída del 37,6 por ciento durante los primeros cinco meses de 2016 en comparación con el mismo período de 2015. El dato surge de un relevamiento del Ministerio de Energía de la Nación.
Así surge de los datos interanuales al comparar los primeros cinco meses de 2016 con los de 2015, en la zona petrolera compartida por Chubut y Santa Cruz. Entre enero y mayo se perforaron 85 pozos menos que el año pasado. La inversión perdida es de 170 millones de dólares.

La contracción de la actividad en la industria petrolera puede verse en un indicador clave para la Cuenca del Golfo San Jorge como es la perforación. Al contrastar el número de pozos terminados para la explotación con otros años, el periodo enero-mayo de 2016 fue incluso peor que la última crisis de 2008/2009.

La caída de la perforación de pozos petroleros cayó un 37,6% en una comparación del periodo enero a mayo de 2016 contra el mismo del año pasado. El dato surge del Ministerio de Energía de la Nación, a través de la Secretaría de Energía, sobre la base de las declaraciones juradas de las empresas.

Embed
La disminución es más pronunciada en la parte de Chubut de la cuenca porque fueron 62 pozos menos en enero-mayo de este año que en el mismo rango de meses de 2015 (136 el año pasado, 74 este año); para Santa Cruz, fueron 23 menos (114 el año pasado, 91 este año).

En total, fueron 94 pozos menos que el en enero-mayo del año pasado en la Cuenca del Golfo San Jorge. Si se toman los valores por pozo de dos millones de dólares por cada pozo, la inversión perdida fue de 170 millones de dólares.

¿Cuáles son las causas?

Uno de los factores clave de esta caída en la perforación fue el plan vacacional que aplicó Pan American Energy, la principal compañía del lado chubutense de la cuenca, con 1.200 trabajadores a los que se les adelantó la licencia vacacional y reconocieron otros días libres de noviembre de 2015 a febrero de 2016.

En el medio, se produjo un cambio de signo político a nivel nacional y provincial, con otra mirada sobre el proyecto energético que tiene que tener el país. Así, la política estuvo inmersa en la crisis del sector petrolero, cuyos actores reclamaban una atención especial en Chubut.

La Cuenca del Golfo San Jorge, especialmente el lado chubutense, está afectado en mayor medida por la crisis petrolera por los altos niveles de exportación que debe hacer obligadamente. El crudo Escalante, como se denomina al petróleo que sale de esta cuenca, tiene una calidad que las refinerías argentinas no son capaces de procesar en su totalidad.

Al no ingresar toda la producción a las refinerías del país, buena parte de la producción excedente sale al mercado internacional y compite con los precios que se manejan ahí. Las refinerías compran a un precio mayor, al Escalante a 54,90 dólares por barril y al Medanito –de Neuquén- a 67,50 dólares por barril.

Las referencias a nivel internacional son los precios del crudo Brent –el que usa de parámetro Chubut- y el WTI, que perforaron en baja la barrera de los 30 dólares en el último año y causó alarmas para Chubut por la caída de actividad y para Neuquén por la caída de las inversiones en Vaca Muerta.

De acuerdo al INDEC (Instituto Nacional de Estadísticas y Censo), en su informe de utilización de la capacidad instalada industrial, las refinerías de petróleo son las que mayor porcentaje de su infraestructura emplean. Siempre, a lo largo del primer semestre, se ubicó al 80%. Y en ese contexto, aparece la inversión de YPF para reparar su planta de coque en La Plata, una clave para absorber algo más de petróleo Escalante y darle alivio a la cuenca.