El ministro de Trabajo estimó "un poco apresurados los comentarios" de los gremios sobre el crecimiento incesante de la inflación y el reclamo de recomponer la pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores producto de la suba de precios.
El Gobierno ratificó este sábado que "no" hay motivo para reabrir las negociaciones paritarias como reclaman algunos gremios, al considerar que los aumentos salariales están en línea con la proyección inflacionaria de los próximos meses, que consideró "hacia la baja".

Así lo manifestó el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, quien estimó "un poco apresurados los comentarios" de dirigentes sindicales en ese sentido, que apuntan a recomponer la pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores producto de la inflación.

Triaca fue terminante al ser consultado por radio Continental sobre si no hay motivo, en su opinión, para reabrir las paritarias como demandan algunos gremios, cuando subrayó: "Considero que no lo hay".

"Esos dirigentes sindicales saben que en los últimos tres meses consistentemente fue bajando la inflación y que creemos que en los próximos meses va a seguir bajando", argumentó.
El jefe de la cartera laboral consideró que las subas de haberes conseguidas en el marco de esas discusiones están acorde con la proyección inflacionaria "hacia la baja" estimada por las autoridades económicas.
"Como baja la inflación mes a mes -y en los últimos tres meses esto ya se registró, pero sobre todo en los próximos meses creemos que esta tendencia hacia la baja va a seguir-, en las negociaciones paritarias establecidas, donde hay escalones de aumentos que se han dado, creemos que se va a dar esa recomposición salarial", señaló.
Asimismo, el funcionario nacional se manifestó convencido de que las discusiones planteadas entre el mundo laboral y los empresarios "son libres", sin que hayan sufrido eventuales presiones desde el Gobierno nacional.
"Se lo pueden decir los dirigentes sindicales y empresarios.
Los dirigentes sindicales que han firmado las paritarias -y ya llevamos el 90 por ciento firmadas-, consideran que esos son los montos con los cuales recomponen el poder adquisitivo de los trabajadores, y los empresarios creen que ese es el monto que pueden pagar", destacó.
Para Triaca, desde la asunción del presidente Mauricio Macri "ha cambiado el paradigma, por lo menos de los últimos años, donde les imponían criterios o establecían techos (a los salarios)".
"La dinámica de esa negociación tiene que darse en el marco del respeto, de la libertad pero también de mirar entre todos como hacemos crecer la economía argentina", concluyó.
Por su parte, el presidente de la Comisión Episcopal de la Pastoral Social, el obispo Jorge Lozano, advirtió que "la clase media más pobre" está "en el límite de subsistir con salarios atrasados".
Asimismo, señaló que uno de los problemas de la Argentina es "la acumulación de riqueza en pocas manos y la pobreza en muchos hogares".
Para el obispo de Gualeguaychú, "la inflación, el alza del precio y los aún inciertos aumentos en las tarifas" afectan "más directamente a la clase media más pobre, que no cuentan con ayudas y subsidios, y está en el límite de subsistir con salarios atrasados".
Y, en una entrevista que publicó el diario El Tribuno, afirmó que con el gobierno macrista "se han distribuido mayor cantidad de alimentos en lugares más vulnerables y se incrementó también la asistencia por medio de algunos programas, como por ejemplo la ampliación de la Asignación Universal por Hijo", aunque admitió que "no alcanza".