"Los sectores de la construcción y de la industria manufacturera fueron los más afectados", según un relevamiento del instituto IERAL de la Fundación Mediterránea.
Se perdieron unos cien mil puestos de trabajo privado formal entre los últimos tres meses de 2015 y la primera parte de 2016, de acuerdo a un estudio del instituto IERAL de la Fundación Mediterránea.

El informe corresponde a los economistas Marcelo Capello y Gerardo García Oro quienes destacaron que "la recesión que comenzó a mediados de 2015 y las medidas iniciales de la nueva administración, destinadas a corregir los desequilibrios acumulados en el período previo, tuvieron impacto en el mercado de trabajo".

Esto fue "con una disminución del orden de los 100 mil puestos formales desde fin del tercer trimestre del año pasado hasta el presente".
"Los sectores de la construcción y de la industria manufacturera han sido los más afectados", dijeron al señalar que "la falta de reformas en el ámbito laboral, con uno de cada tres trabajadores que permanecen en la informalidad, trae aparejada una mayor vulnerabilidad del mercado de trabajo ante coyunturas adversas".
"La recuperación del empleo depende no sólo de una mejora de las condiciones macroeconómicas sino también de una agenda activa de cambios legislativos, de política laboral e impositiva, que posibiliten el despegue de la competitividad del país", señalaron los especialistas.
Mientras tanto, consignaron que "es clave que pueda ser contenida la conflictividad en el segmento formal del mercado de trabajo". "La situación es compleja, ya que por un lado hay paritarias que se han desdoblado y por otro lado hay pérdida del salario real (-3,1 % para el período enero-mayo), pero en un contexto de dificultades de empresas y del estado para otorgar los incrementos reclamados", indicaron.
En el análisis puntualizaron que "a los problemas de empleo observados en los últimos años, en que el sector privado no mostró mejorías en sus indicadores, se agregó el efecto de la caída de la actividad económica".
Esta es consecuencia de la recesión que se inició a mediados de 2015 y de las medidas macroeconómicas iniciales de la nueva administración, que apuntan a corregir los principales desequilibrios generados en los últimos años. La situación se acentuó fundamentalmente en sectores claves como la construcción y la producción industrial, según el reporte difundido esta semana.
De acuerdo con la evaluación, el empleo privado formal se encuentra estancado desde hace cuatro años, más allá de la recuperación que mostró el año pasado con relación al magro desempeño económico observado durante 2014.
Pese a este impulso, ya iniciado el último trimestre de 2015, el empleo formal (en su serie desestacionalizada) volvió a contraerse y esta tendencia persistió durante la primera mitad de 2016. "Desde entonces y hasta mayo del corriente año (última referencia disponible), se perdieron cerca de 100 mil empleos formales", advirtieron.
También añadieron que "la actual dinámica deviene, además de los aspectos coyunturales, de problemáticas estructurales irresueltas en el mercado laboral". Sostuvieron que se desaprovecharon años de expansión económica en los que el empleo formal crecía interanualmente a un ritmo promedio del 8% (entre 2004 y 2008) para aplicar reformas laborales de fondo que "hubieran revitalizado la creación de empleo formal y la productividad en torno a los mismos".
"En suma, el actual contexto del mercado de trabajo requiere tanto de una mejora en la macroeconomía como de una agenda activa de reformas institucionales, de política laboral e impositiva que mejoren la competitividad de la economía", coincidieron.