Definen la futura conducción. Los negociadores reservan sillas para Viviani, Palazzo y Venegas, y un lugar visible para Pablo Moyano.
La CGT entrará esta semana en la recta final de su transición. Los jefes de las tres versiones en las que está dividida la central se reunirán con los miembros del triunvirato nominado para sucederlos en una estructura unificada a partir del 22. Será una forma de reconfirmar la vigencia de ese esquema ante los sectores que lo resisten, y de darles una chance de integrarse al próximo Consejo Directivo de la organización.

De acuerdo a lo que anticipa Ámbito Financiero, la semana arrancará para los dirigentes entre hoy y mañana con una reunión programada entre Juan Carlos Schmid, Héctor Daer y Carlos Acuña, señalados como integrantes del futuro trío de jefes, para definir aspectos organizativos del Congreso del 22, y cerrará el jueves con una cumbre entre ellos y Hugo Moyano, Antonio Caló y Luis Barrionuevo, los actuales líderes en proceso de salida. En el medio se producirán las negociaciones más intensas entre los sectores que representa cada uno y los que se mantienen por ahora al margen de las tratativas.

El futuro Consejo Directivo, que contará con 25 secretarios, 10 vocales y 5 miembros de un Comité Arbitral, será el tablero a completar en esos debates. Zanjada en principio la cuestión de los tres líderes, las secretarías Gremial y de Interior pasarán a ser los espacios más codiciados y, por lo tanto, los ofrecidos para garantizar un consenso interno mayor. Para el primer caso los negociadores dan por hecho que irá un dirigente de Camioneros, para sostener un perfil confrontativo. De hecho, uno de los nombres que suena más firme es el de Pablo Moyano, hijo de Hugo y quien resignó la posibilidad de ocupar un lugar en el triunvirato una vez que su padre se inclinó a favor del portuario Schmid.

La posibilidad de ubicar al hijo de Moyano en la secretaría Gremial apunta, también, a contener a sectores de la CGT de Azopardo disconformes con la nominación de Schmid, algunos de los cuales buscaron cobijo en el rural Gerónimo Venegas, el disidente que cuenta con el auspicio del Gobierno.

La secretaría de Interior también aparece como destinada a la contención. Por ahora está reservada a un dirigente del Movimiento de Acción Sindical Argentino (MASA), que coordina el taxista Omar Viviani y que se mantuvo hasta ahora al margen de casi todas las negociaciones con el reclamo sostenido de una conducción de unicato. Las concesiones al grupo apuntan a sumar no sólo a Viviani sino también y sobre todo- a Sergio Sasia (Unión Ferroviaria) y a Ricardo Pignanelli (mecánicos, Smata). De prosperar las tratativas podrá incorporarse también Guillermo Moser, de Luz y Fuerza.

Entre los puestos más destacados hay otro casi resuelto: la secretaría adjunta podría ir para el estatal Andrés Rodríguez (UPCN), del grupo de los "independientes" y actor central de las negociaciones por la unidad. Del mismo grupo, Gerardo Martínez (albañiles, Uocra) tiene garantizada la secretaría de Internacionales y José Luis Lingeri (Obras Sanitarias), la de Salud. También se da por sentado que Amadeo Genta, histórico líder de los municipales, retendrá el sillón de tesorero de la CGT unificada.

Los gestores de la unidad dan por asegurado el ingreso de Viviani junto con el MASA. En la misma línea interpretaron que terminará por sumarse el bancario Sergio Palazzo, que hizo públicas sus diferencias con la mayoría pero que el viernes asistió a un plenario de secretarios generales en Azopardo. En caso de concretarse su integración el bancario tiene reservado un cargo en el Consejo Directivo junto con Horacio Ghilini, de docentes privados (Sadop). Incluso para Venegas, el más crítico del proceso de unidad, se mantienen espacios expectantes en el órgano de conducción.