Un caso se registró en las inmediaciones de la estación, donde una joven que esperaba el colectivo observó como un hombre se llevó a la fuerza a un nene de 7 años.
Afortunadamente la vecina evitó que el menor fuera retenido contra su voluntad en la estación de Burzaco. Al ver que lloraba, mientas se alejaba caminando con un sujeto, impidió que se lo llevara. A los pocos minutos, y con intervención de la policía, fue entregado a su mamá.

Sol Romero viaja todos los días desde Longchamps hacía Burzaco para tomar el colectivo 505 para ir a trabajar, pero la tarde del martes no fue igual a las otras. En diálogo con el medio DeBrown.com la mujer relató lo que había pasado.

"Cuando estaba esperando en la parada escucho que una persona pregunta ´¿Qué pasa con el nene, se lo están llevando, es el papá o está perdido?´ y vi que un hombre alto, de unos 50 años, llevaba a un niño a las apuradas. Me acerqué a ellos y escuché que pedía por su mamá llorando", narró.

Aunque se desesperó, decidió intervenir. "Le pregunté al chico si era su papá y me dijo que no y que su madre estaba cargando la tarjeta SUBE. Según el hombre, lo estaba llevando con ella, pero no lo estaba haciendo porque se estaban alejando de la estación. Entonces tomé al nene en brazos y lo llevé a la boletería corriendo", explicó.

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Según describió, en ese momento, se acercaron unas personas de seguridad y les entregó al nene explicándoles lo sucedido. Los efectivos le pidieron que se calme, que ellos se harían cargo de él. A los pocos minutos fue testigo de que el menor se reunía con su mamá, quien tenía junto a ella a otro bebé.

"No entiendo por qué no detuvieron al sujeto para que explique qué pretendía hacer con él. Lo primero que le pregunté fue si era familiar, y lo negó. Quiero que esto se haga público para concientizar y pedirle a los padres que estén más atentos y cuiden mucho a sus hijos", concluyó.

Según expresa el medio, el caso generó conmoción en la comunidad browniana, ante una ola secuestros que no da tregua en la Provincia. Las últimas estadísticas evidencian que este tipo de agresiones simboliza casi un episodio por día. En particular, preocupa el incremento en las tentativas de retenciones de niños y bebés.