Los nacionales fueron afectados por la inflación y sus precios treparon casi al doble en dos años. Los de marcas famosas alemanas se beneficiaron por la quita de impuestos.

El 2016 es el año del resurgir del mercado premium automotor. Esto se da por la baja de la alícuota del impuesto interno, que redujo el valor en dólares de los modelos y por la caída de trabas para las importaciones.

También se produjo un fenómeno curioso: los premium alemanes compensaron el impacto de la devaluación con la baja del gravamen y los autos de las generalistas no amortiguaron la suba del dólar ni la inflación y en dos años casi que duplicaron sus precios al público, de acuerdo a un relevamiento de Ámbito Financiero.

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Por ejemplo, un Ford Focus tope de gama es más caro que un Audi A3 base. Si bien el Focus Titanium automático, made in Argentina, tiene equipamiento de avanzada, como el asistente de estacionamiento o el sistema de frenado automático, entre otros, que no están presentes en la versión más "económica" del A3, históricamente, pesó más el valor de marca entre los autos de las alemanas premium y las generalistas.

En 2014 el A3 1.4 TFSI manual valía $374.460 (u$s47.400 a $7,9 por dólar), mientras que en 2016 cuesta $475.700 (u$s34.400 a $15,15 por dólar). El Focus mencionado pasó de $239.182 a $492.400 en el mismo período.

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¿Otros modelos? En 2014 se necesitaban tres Renault Fluence Privilége para alcanzar el valor de un Mercedes-Benz Clase A, hoy esa relación bajó a 1,5 Fluence para acceder al Clase A Urban 200 AT. Un Peugeot 408 o un Citroën C4 Lounge tienen casi la misma relación de precio respecto del BMW 320i sedán. Mientras que los nacionales que se ensamblan en Martín Coronado pasaron de $239.000 en marzo de 2014 a $446.000 y $454.000 respectivamente en la última lista de precios, el 320i sedán saltó de $682.560 (u$s86.400) a $877.200 (u$s57.900) en el mismo plazo de algo más de dos años.