El fotógrafo Guillermo Otero retrata la admiración que genera la estrella de la Selección y el Barcelona en todo el mundo. Otero desarrolla una serie de imágenes en las que, como buen observador, capta lo que provoca la figura del mejor jugador del mundo en chicos y grandes que sueñan con sus goles.

En las últimas semanas, Messi fue tapa de todos los diarios y apareció en todos los programas de TV, luego de su inesperada renuncia. En esa catarata de imágenes se destacó una fotografía que reflejaba la admiración de los chicos por la figura del Barcelona. Esa imagen, que tuvo miles de retweets y fue vista en Showmatch, forma parte de una serie fotográfica sobre Messi que Guillermo Otero viene construyendo hace meses, "Fieles y peregrinos: todos quieren ser Messi".

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En esa producción Otero desarrolla una serie de imágenes en las que, como buen observador, capta lo que genera la figura del mejor jugador del mundo y la admiración que despierta en chicos y grandes que sueñan con sus goles. Lo que muestra Otero a través de sus imágenes es que Lionel Messi está en todos lados, porque todos quieren ser como él.

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La serie sobre Messi podrá verse, junto a otras producciones de Guillermo Otero, en la muestra "La máquina de mirar" que comienza el 11 de agosto en el Centro Cultural Borges. Su curador, Rodrigo Alonso, entiende que "Fieles y peregrinos: todos quieren ser Messi, quizás sea la serie más significativa de Otero.

En ella, retrata a numerosas personas que se identifican con el astro del fútbol argentino (...). La variedad de situaciones y lugares en las cuales aparecen estas personas pone de manifiesto el grado de diseminación social y cultural de la figura del jugador, que excede ampliamente el universo deportivo. En las calles de Barcelona o en una cancha lejana del norte argentino, el fotógrafo encuentra a sus modelos, niños y adultos, unidos sin saberlo por una admiración que desconoce fronteras y que aproxima a estos habitantes de la aldea global en el sentimiento compartido."

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Guillermo Otero se rige por una premisa "nada se escapa de su mirada". Y pese a que prefiere pasar desapercibido y que el protagonismo esté del otro lado de su lente, es un emprendedor serial que con su creatividad, intuición y talento forjó una carrera profesional ligada a la imagen en múltiples soportes. Fue galardonado en dos oportunidades como el "Empresario del Año" por la revista Entrepreneur y elegido como el "Entrepreneur del Año 1999" por la Fundación Endeavor. En cine produjo la ópera prima de Szifron, "El fondo del mar", nominada por la crítica como la mejor película nacional de 2003; y fue coproductor en varios films como "La Sonámbula", "Felicidades" ganadora del Premio Cóndor a la mejor ópera prima. Cuando se dedicó al rubro editorial vendió más de un millón de ejemplares en menos de 6 años.

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En los últimos años se volcó nuevamente a su mayor pasión, la fotografía. La actividad en la que se siente más cómodo ya que "nada escapa de su mirada".