Más allá del gusto de los chicos y el presupuesto de los padres, hay ciertas normas que deben seguirse a la hora de elegir. Si bien en la industria del juguete se registraron importantes avances en materia de seguridad, hay que tomar una serie de recaudos, y la Cámara Argentina de la Industria del Juguete ha reunido una lista de "tips" para tener en cuenta.
• El logo de seguridad es una "S" negra dentro de dos figuras circulares. El mismo garantiza, entre otras cosas, que el juguete está certificado en uso seguro.

• Hay que asegurarse de verificar las recomendaciones de edad. La edad sugerida nada tiene que ver con la inteligencia de los chicos. La recomendación es producto de investigaciones en base al desarrollo y las habilidades de los niños a una determinada edad y las especificidades y características que ofrece el juguete.

• Pensar en un juguete compatible con la edad y los intereses o gustos del niño en cuestión. Si el juguete es más avanzado, el chico puede frustrarse; y si es muy básico, se va a aburrir.

• Si el juguete es para un menor de tres años de edad, hay que evitar comprar objetos con partes pequeñas, puntas y terminaciones filosas.

• En el caso de los peluches, deben tener las características adecuadas para los niños, como los ojos y las narices bien bordados y que las costuras estén reforzadas para que un niño de edad más avanzada pueda jugar de manera segura.

• Los juguetes siguen estándares de seguridad que limitan el nivel de sonido y el potencial impacto negativo en la audición de los niños, pero otros dispositivos electrónicos en el hogar no. Por ello, deben elegirse juguetes con control de volumen.

• Si el juguete es importado, el envase debe contener la estampilla de la AFIP con los datos del fabricante y los datos del importador además del logo de seguridad.

• Si aún quedan dudas, pueden solicitarse en el negocio los certificados que acrediten la seguridad del juguete.

• Es importante comprar en una juguetería o negocio que genere confianza y evitar comprar juguetes en la vía pública o en negocios de segunda mano, porque el 90% de estos no cumplen las normas vigentes de seguridad, no pagan impuestos, violan la ley de marcas y ponen en riesgo la salud de los niños.