El DJ platense, acusado de haber violado y golpeado a su última novia a quien tuvo cautiva durante 45 días, además de haber abusado y corrompido a sus dos hijas cuando eran menores de edad, rechazó todos los cargos, pero admitió ser un "inmaduro". "Soy un proscripto por la sociedad", aseguró.
Durante casi seis horas y con varias interrumpciones, Jorge Cristian Martínez Poch, de 54 años, declaró ante los jueces para dar su versión de los hechos. Durante el juicio, el DJ negó todos los cargos por los que llegó al debate y aseguró que se trata de un complot en su contra y que a fines de 2013 pasó a ser "un tipo proscripto por la sociedad", en relación al caso que cobró notoriedad con su detención por la denuncia de la abogada y ex pareja del acusado, Vanessa Rial.

En dos momentos de su extensa declaración, Martínez Poch lloró al recordar la muerte de su primera mujer y la de sus padres. También aseguró que "ni remotamente abusé de mis hijas". En otro tramo de la declaración, negó también haberles exhibido pornografía.

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Durante esas seis horas, el acusado contó cómo conoció a la madre de sus dos hijas, que murió de cáncer a los 23 años.

El acusado, llorando, dijo que sabe que no fue el mejor padre, pero que hizo lo que pudo y que sus hijas "crecieron solas, carentes de madre; las crié solo, los domingo las llevaba a que almorzaran con sus abuelos maternos, pero yo no me quedaba, porque con mis suegros no me llevaba bien".

En otro tramo de su declaracíón confesó ser "inmaduro": "Tengo cincuenta y cuatro años, pero soy insoportablemente inmaduro. Siempre fui así, de jean, tatuajes, jopo, con mi trabajo, pero no por eso incurrí en delito alguno".

También negó que las mantuviera encerradas, como lo aseguró en el juicio la abuela de las niñas, pero reconoció que las "limitaba".

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"Si no encierro a unas chicas de siete y cinco años, a lo malo que soy como padre y lo poco que pude hacer, se sumaría el ser estúpido. Dos veces la saqué a una de mis hijas de abajo de un micro", destacó y contó que ya en la adolescencia se le escapaban, "por un proceso típico de la edad".

Las hijas afirmaron que, al morir su madre, quedaron al cuidado de Martínez Poch, y que su padre abusó de ellas con manoseos y tocamientos en sus partes íntimas, además de obligarlas a ver filmes pornográficos y a presenciar sus actos sexuales con otras mujeres.

En tanto, Rial contó lo vivido durante 45 días de noviazgo con el imputado, quien -según dijo- la mantenía drogada, la golpeaba, violaba y la obligaba a mantener relaciones sexuales con otros hombres.

Sobre Vanessa, el acusado hizo un relato sobre el día en que la conoció, en un boliche llamado "Moura", donde se la presentó otro abogado. "Me la crucé en otro local, ella pidió dos whiskys, los paga y lo segundo que me dice es: `me quiero quedar con vos´. Le conteste vos viniste con otro muchacho y te vas con él. Luego este último, en medio de una pelea, se le acerca al auto a Vanessa y le tira una bolsita, no se de qué. Luego ella me llama al celular y me pide por favor si podía ir a buscarla a un hotel en 13 y 63. Fui y la encontré allí desfigurada, desencajada en estado patético", recordó.

También detalló que "nunca negué que fui consumidor social de cocaína, así que conozco a gente que tiene estas patologías. Encontré a Vanessa drogada. Le dije estás hecha un desastre piba, lo único que puedo hacer es llevarte a tu casa"´.

En su descargo también cargó las tintas contra varias mujeres que declararon en su contra en el juicio, y hasta involucró a alguna de ellas con delitos relacionados con la venta de medicamentos vencidos. Sobre esa declaración, la fiscal de juicio Florencia Budiño solicitó que se deje constancia en acta.