Un grupo de científicos platenses logró una fórmula a base de orégano para proteger componentes eléctricos y electrónicos, y desarrolló "nanocapas" -o películas transparentes ultradelgadas- a base del sabroso condimento que tienen la capacidad de adherirse al cobre e inhibir su corrosión.
Estas nanocapas también también pueden proteger a una gama variada de elementos, desde piezas de museo a dispositivos biomédicos, como los DIU, dado que el cobre es un material que se emplea en la industria, la medicina, la construcción y otras muchas actividades humanas.

"Se trata de una tecnología limpia porque se basa en recursos renovables de bajo costo y es amigable con el ambiente",
afirmó Mónica Fernández Lorenzo, del Instituto de Investigaciones Fisicoquímicas Teóricas y Aplicadas (Inifta) de La Plata, en declaraciones a la Agencia CyTA-Leloir.

La científica del Inifta, que depende del Conicet y de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), desarrolló la investigación junto con su colega Claudia Grillo y con Marcos Bertuola, becario de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica.

Embed
Para fabricar las nanocapas, los investigadores se basaron en el ingrediente del orégano que le confiere su olor característico, el carvacrol.

"El carvacrol es un compuesto dotado de una alta capacidad para fijarse sobre superficies metálicas", explicó Fernández Lorenzo, quien dirige el grupo Interacciones de Medios Biológicos con Materiales (IMBioMat) del Inifta.

"La aplicación no es solo para el cobre, sino que también podría utilizarse en otros metales susceptibles a la corrosión", aclaró Fernández Lorenzo, para quien estas tecnologías a base de compuestos de origen vegetal tienen la ventaja de ser biodegradables, económicas y de baja toxicidad.

"Creemos que podrían transferirse rápidamente a los sectores productivos", dijo a la Agencia CyTA-Leloir.