Ahmed, de 13 años, viajó en balsa junto a refugiados desde Egipto hasta Italia en busca de ayuda médica para Farid, de 7, quien sufre de una grave enfermedad. "No quiero nada gratis, quiero pagar la operación trabajando", dijo el menor.
"Quiero jugar de nuevo con Farid, no quiero que sufra más", ese fue el puntapié para que Ahmed, de 13 años, se animara a viajar desde Egipto hasta Italia, cruzándo el Mediterráneo en balsas repletas de inmigrantes.

Tenía un solo propósito: conseguir un médico que pueda operarlo para curarlo. La historia de Ahmed conmovió a toda Italia luego de que contara que su hermanito menor, de siete años, sufre una trombocitopenia grave, que es una baja en la cantidad plaquetas en la sangre. La solución que ofrecen los médicos egipcios es extirpar el bazo, pero la familia no tiene recursos para costear esta operación.

El pequeño dejó a su familia (modestos agricultores) compuesta por su padre, madre, una hermana y otros dos hermanos en Kafr El Sheikh y partió en una dramática travesía hasta Italia. Sin equipaje, su gran tesoro era una fotocopia del parte clínico de su hermano menor, Farid, de siete años, envuelto en una bolsa de plástico.

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Fue así como Ahmed decidió salir en búsqueda de ayuda. "Mi sueño es ver jugar a mi hermano sin sentirse mal. Jugar al fútbol conmigo y correr juntos sin tener miedo a que se desmaye", contó el chico al diario italiano Corriere della Sera.

"Este es el dolor más grande (...) Fue terrible ver a mi hermano salir del hospital porque mi padre no tenía dinero para el tratamiento y la operación", contó.

El pequeño asegura que no quiere nada gratis: “Le pido ayuda a los médicos, a un doctor, a Italia, pero quiero pagarlo todo, trabajando”.

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Su historia conmovió a Italia y llegó al corazón del primer ministro y ex alcalde de Florencia, Matteo Renzi, quien se contactó con la asesora sanitaria de la región de Toscana, Stefania Saccardi que lanzó un llamado de solidaridad y enseguida encontró respuesta.

Así es que Farid será trasladado a Italia en los próximos días a través de un puente aéreo organizado por el gobierno y será tratado en el hospital de Careggi de Florencia. Su familia también será acogida en un departamento de la fundación Tommasino Bacciotti, que se dedica al tratamiento del cáncer infantil.