El etíope Feyisa Lilesa, segundo en la maratón de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, entregó una muestra de la cruenta realidad política que se vive en ese país, al declarar que pueden detenerlo o matarlo cuando regrese a su país de origen por haberse manifestado en contra del gobierno del primer Ministro, Meles Zenawi.
Al arribar a la meta después de haber recorrido los 42,195 kilómetros de la tradicional prueba atlética, el corredor africano otorgó un elocuente gesto de rechazo hacia las autoridades de su país, cruzando sus brazos y remedando a una persona presa.

Lilesa
"Sé que después de este segundo puesto, pueden detenerme o matarme al llegar a mi país", arremetió Lilesa, en la conferencia de prensa posterior al evento realizado en la zona del Sambódromo.

El etíope expresó su solidaridad con el grupo étnico más numeroso del país, los Oromos, quienes están siendo perseguidos y ejecutados por intentar defender sus derechos.

Durante la semana pasada, el gobierno de Zenawi encabezó una represión a una protesta pacífica, que culminó con 100 muertos.