Kengo Satake confesó el crimen y aseguró que estaba preocupado por los exámenes que el chico de 12 años tenía que rendir para entrar a un prestigioso colegio privado.
La policía informó que el menor murió a causa de la gran pérdida de sangre que le provocó la herida en el pecho.

Satake aseguró que quería que su hijo, que cursaba este año sexto de primaria y debía realizar el examen para el cambio de ciclo a principios de 2017, pudiera acceder al mismo colegio privado de secundaria al que él asistió de niño en Nagoya.

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Japón es conocido por la presión que suelen ejercen muchas familias sobre los estudiantes para obtener los mejores resultados académicos posibles.

El archipiélago cuenta además con una extensa red de academias extraescolares que ayudan a preparar los exámenes de acceso y de la que echan mano más del 90 por ciento de los alumnos de secundaria.

Estas convocatorias para el cambio de ciclo académico o para el acceso a la universidad se conocen popularmente en Japón como "shiken jigoku" ("el infierno de los exámenes").