Tras ser eliminado en la final, el concursante comenzó a gritar y llorar cuando vio al menor, que logró ser adoptado gracias a la ayuda de la producción y un grupo de abogados.

Por entrar a Gran Hermano, Mauricio Guirao ganó el premio más deseado de su vida: obtener, junto a su madre, la tenencia de su hermanito adoptivo, algo que finalmente se pudo concretar con la acción de la producción y diferentes abogados.

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