Francine Stein tenía 83 años y estaba completamente sola en el mundo. Un rabino junto a varias personas de su congregación para poder darle una digna despedida. Entre todos llevaron el cajón y la enterraron en un cementerio privado.

El rabino Weinbach, de la Congregación Shaarey de Israel en Montebello, dijo que conoció la historia de Francine Stein a través del director de la capilla Hellamn Memorial. El director le consultó al rabino si estaba interesado en oficializar el entierro.
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"Estaba pensando en cómo darle dignidad a un servicio en el que las únicas personas presentes seríamos profesionales sin ninguna conexión con la muerta y que, además, no conocíamos nada de ella", dijo Weinbach.

"Lo discutí con mi hija y ella fue la que sugirió que podría llevar a algunas personas al cementerio y, así, esta mujer no tendría que estar completamente sola en su funeral".

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La hija del rabino Ora Weinbach, creó una página de Facebook para convocar gente para el entierro. Marquis Home Care, una empresa local en Spring Valley ofrecía traslado gratuito.

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"Sólo pensé en lo triste que sería la posibilidad de que esta mujer fuera enterrada sola, sin nadie a su alrededor", dijo el director de Marquis Home Care.

"El día del entierro, quienes cargaron el féretro lo bajaron y llenaron su tumba como parte de una tradición judía ortodoxa", dijo Friedman. En los días siguientes al funeral, el rabino Weinback descubrió que esta mujer había sido una profesora en la prestigiosa escuela Julliard y que había vivido durante diez años en una residencia para ancianos llamada Munsey Park.