Una sonda espacial no tripulada partirá rumbo a Bennu, que dentro de unos 120 años podría impactar contra nuestro planeta. Su objetivo es recolectar polvo espacial.
El invento de un aparato capaz de revelar el origen de la vida en nuestro Sistema Solar comenzó con un simple vasito de plástico desechable. El próximo mes, un aparato inspirado en un vaso descartable viajará al espacio a bordo de la primera misión robótica de Estados Unidos rumbo a un asteroide con el objetivo de recoger polvo estelar de miles de millones de años.

Esta misión de la Nasa se llama OSIRIS-REx y supone un costo de US$800 millones. La nave espacial no tripulada viajará con destino a un asteroide cercano a la Tierra llamado Bennu, para recolectar polvo espacial que podría revelar cómo material necesario para crear vida -como carbón y hielo- llegaron a nuestro planeta.

"Estamos en busca de muestras que daten del nacimiento de nuestro sistema solar", dijo Dante Lauretta, el principal investigador de OSIRIS-REx junto con la Universidad de Arizona, en Tucson.

La nave, que pesa 2.087 kilos y tiene el tamaño de un vehículo SUV, será lanzada el 8 de septiembre abordo de un cohete Atlas V desde Cabo Cañaveral, Florida. Recién en 2023 retornará a Tierra con su tesoro de polvo espacial.

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"No hay que preocuparse en absoluto. La probabilidad acumulada de impacto es del 0,037%, y a finales del siglo XXII", explicó al diario El País el jefe de la misión, Mike Donnelly, del Centro de vuelo espacial Goddard de la NASA. "Para entonces, los datos de OSIRIS-REx nos ayudarán a hacer mejores predicciones sobre la órbita de Bennu", agregó.

La nave no aterrizará sobre el asteroide, sino que chocará levemente contra él durante algunos segundos para recoger el polvo que será estudiado en la Tierra. Pero el gran desafío de la misión es la gravedad cero. Ante su ausencia, el dispositivo podría esparcir el polvo en lugar de recolectarlo.

Este problema motivó hace años al ingeniero Jim Harris, de Lockheed Martin, a practicar una técnica de aspiración revertida en la entrada de su casa.

Colocó un vaso de plástico descartable boca abajo en el suelo, con agujeros estratégicamente ubicados. Luego utilizó un compresor de aire para soplar a través de la base del vaso.

La suciedad salió a través de los hoyos en el vaso y fue recolectada en un contenedor externo. Harris llamó a su invento TAGSAM.

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"En los últimos diez años se recorrió un largo camino, desde un vaso descartable en la entrada de una casa a lo que vemos ahora", dijo Rich Kuhns, director del programa OSIRIS-REx, de la Lockheed Martin Space Systems en Denver.

TAGSAM tiene el objetivo de volver a la Tierra con más material que el recolectado en una misión similar de la agencia japonesa de exploración espacial en 2003.