Una nena de 10 años fue encontrada desmembrada en la bañera de su casa en Albuquerque, en Nuevo México, Estados Unidos, y por el crimen fueron detenidos la madre de la chica, su pareja y una joven.
El salvaje asesinato fue descubierto el viernes pasado en la ciudad de Albuquerque, del estado de Nuevo México. Ese día, cerca de las 4.30 (hora local), la policía recibió un llamado. Una mujer que vivía en el complejo residencial Arroyo Villas, en el noroeste de esa localidad, denunciaba que de una casa vecina se escuchaban, gritos, golpes y ruidos extraños.

Poco después del alerta, una patrulla con dos agentes llegó al lugar. Golpearon a la puerta, pero en lugar de contestarles, alguien que estaba en el interior trabó la puerta con una cadena. En ese momento, los efectivos entraron por la fuerza.

En la vivienda, se encontraron con una escena de terror. En el baño, envuelto en una manta prendida fuego, ardía el cuerpo de una nena. Era Victoria Martens, quien ese día cumplía 10 años.

Los efectivos quedaron shockeados con la escena: a la nena la habían acuchillado y estrangulado. Pero el horror no terminaba ahí, le habían amputado sus brazos y cortado una pierna.

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"Este homicidio es el mayor acto diabólico que he visto en mi carrera", explicó el jefe de la policía de Albuquerque, Gorden Eden, quien detalló que en el lugar, detuvieron a tres sospechosos del salvaje crimen: Michelle Martens (35), la madre de la nena asesinada, su novio, Fabián Gonzáles, de 31; y su prima, Jessica Keely, también de 31 años.

Los tres detenidos presentaban golpes, cortes y tenían manchas de sangre en sus ropas.
​La autopsia realizada al cuerpo de la nena reveló que además había sido drogada con metanfetaminas y abusada sexualmente.

Según se informó, la madre culpó por la violación y el crimen a su novio y a su prima.

Gonzáles tiene antecedentes de arrestos en Nuevo México, en 2004, incluyendo un cargo por abuso infantil. Mientras que su prima, Kelley, tenía antecedentes por agresión, violencia doméstica y drogas, aunque no había sido condenada.

La violencia y crueldad del crimen sacudieron a la sociedad de Nuevo México. Tanto las autoridades como los vecinos están conmocionados y exigen que los asesinos sean condenados con todo el rigor de la ley.

Susana Martínez, gobernadora de Nuevo México, calificó el crimen de "atroz" y pidió que la Justicia caiga "como una maza sobre el monstruo que cometió este asesinato".