Franco Parlanti Adrover, de 22 años, recibió esa insólita condena por partirle una botella en la cabeza a un joven, darle un puñetazo a otro mientras un amigo suyo lo retenía y arrojarle una baldosa a un tercero. La Justicia lo obligó a hacerse un tratamiento psicológico.
Franco Edgardo Parlanti Adrover (22) fue condenado a 3 años de prisión en suspenso por haberle partido en la cara una botella de champán a un joven jugador de rugby en un boliche de Mendoza. Sin embargo, no irá a la cárcel mientras se mantenga alejado de los pubs y boliches.

El joven, que es hijo de un conocido empresario dedicado al transporte y al agro, tampoco podrá acercarse a las víctimas ni a los testigos del caso. El muchacho fue hallado culpable por dos delitos de lesiones graves y lesiones leves.

La Justicia entendió que Parlanti golpeó salvajemente a jóvenes que estaban en desventaja: a uno le partió un botellazo en la cabeza y al otro le dio un golpe de puño en la cara mientras un amigo lo sujetaba; luego utilizó una baldosa para golpear a un tercer chico.

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El fiscal Javier Pascual consideró que se trató de "dos hechos cobardes" dado que "la hombría se mide con la grandeza espiritual y no con la fuerza o el dinero". "No es de hombre golpear a alguien con una botella o cuando no puede defenderse", completó durante su alegato.

La modalidad del juicio abreviado establece que el imputado se declare culpable y, a cambio, recibe una pena que considera beneficiosa. En este caso concreto -lesiones graves y lesiones leves- las penas son de uno a 6 años.

El hecho ocurrió el 1° de junio de 2014 en el boliche Iskra del departamento mendocino de Godoy Cruz, donde la víctima –un chico de 20 años que jugaba al rugby- fue con sus amigos a bailar. En un momento de la noche, tuvo una discusión con Parlanti y terminó cuando el agresor le partió la cabeza al otro chico con una botella.

El violentísimo ataque le hizo perder a la víctima cinco piezas dentales, le dañó el labio y hasta le produjo una fractura del paladar. Dos años después, luego de seis intervenciones quirúrgicas, Calzetti sigue en tratamiento.

Resulta llamativa la pena que solicitó el fiscal Pascua: no sólo pidió tres años de prisión en suspenso, sino también otras dos penas: no podrá concurrir a locales bailables y donde se vendan bebidas alcohólicas durante los tres años que dure la condena.

Además, deberá someterse a un tratamiento psicológico para controlar sus impulsos agresivos, durante el mismo lapso.