Luciano Cefaratti, vicepresidente segunda del Canalla, se mostró muy enojado al salir al cruce de las declaraciones del futbolista, quien había dicho de "muchos jugadores" le habían mandado mensajes diciéndole que querían ir a River.
El vicepresidente segundo de Rosario Central, Luciano Cefaratti, afirmó que "es un privilegio" que el delantero Marcelo Larrondo "no vista más" la camiseta del club "canalla", al salir al cruce de las declaraciones del futbolista, quien había dicho de "muchos jugadores" le habían mandado mensajes diciéndole que querían ir a River.

"A las personas las definen sus acciones, y a Larrondo, la forma que se fue y se despidió del cuerpo técnico, de sus compañeros y los dirigentes, lo define como profesional y como persona, y define quién es", sentenció el dirigente.

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El directivo añadió que "por su suerte hoy Central tiene un delantero de nivel internacional como (el colombiano Teófilo) 'Teo' Gutiérrez reemplazándolo y es un privilegio que Larrondo no vista más nuestra camiseta", respondió Cefaratti este mediodía, en declaraciones realizadas a la emisora rosarina LT3.

"Lo está diciendo desde un lugar, y uno tiene códigos y jamás voy a mostrar los mensajes de texto que intercambiamos con su representante en las negociaciones. Hoy, está en un lugar donde hay periodistas que buscan un título porque estaban cómodos sin otro club como Central que compita con ellos", abundó Cefaratti.

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El pase de Larrondo fue comprado finalmente por River Plate a Central, luego de que el club "millonario" intentara adquirirlo a través de una triangulación con un ignoto club canadiense, que intentó pagar la cláusula de rescisión del contrato, una práctica no aplicada entre clubes argentinos por un acuerdo tácito, que River también quiso utilizar para incorporar al marcador lateral derecho 'canalla' Víctor Salazar.

Larrondo tuvo un arranque del torneo pasado impresionante, cuando se erigió en el goleador de Central, pero luego sufrió una lesión de meniscos y una extraña complicación posoperatoria, que le demandó una recuperación de seis meses sin jugar.

Finalmente, Larrondo acordó su incorporación con los dirigentes de River y los hinchas 'canallas', quienes lo tenían como uno de sus ídolos, estallaron en insultos y amenazas por las redes sociales y hasta personalmente y contra su familia, motivo por el cual debió irse de Rosario de madrugada y sin despedirse del club en el que brilló en el fútbol argentino.