En su primer discurso como presidente, aseguró que el polémico juicio político que destituyó a Dilma Rousseff fue una "decisión democrática y transparente del Congreso". En medio de un clima de protestas, afirmó que su país vive "un momento de esperanza".
En su primer discurso como presidente de Brasil, Michel Temer formuló un llamado a la reconciliación, tras las disputas ocurridas por el polémico juicio político que destituyó a Dilma Rousseff.

"No podemos mirar hacia adelante con los ojos en el pasado, mi único interés es entregar a mi sucesor un país reconciliado, pacificado y con ritmo de crecimiento",
afirmó el mandatario, que enfrentará una tormenta política y social con apenas un 10% de aprobación popular.

"Asumo la presidencia, después de la decisión democrática y transparente del Congreso", sostuvo en su discurso efectuado ante el Senado.
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"Este es un momento de esperanza y de retomar la confianza en Brasil, la incertidumbre llegó a su fin", confió Temer en cadena de radio y televisión.

El cuestionado mandatario, cuya gestión concluirá el 31 de diciembre de 2018, exaltó que "es hora de unir al país y colocar los intereses nacionales por encima de los intereses de los grupos". "El orden y el progreso siempre caminan juntos. Y juntos vamos a hacer un Brasil mejor", concluyó.
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Temer inició su primera gira internacional en China donde participa en la Cumbre del Grupo de los Veinte (G-20), en su primer compromiso con la máxima responsabilidad política.

En una reunión de gabinete, antes de iniciar la gira asiática, dijo a sus ministros que su objetivo es demostrar a la comunidad internacional que Brasil es un país unido y con estabilidad.

Temer volverá a dejar el país a mediados de septiembre cuando participe en la Asamblea anual de Naciones Unidas, en Nueva York. No se descarta que este año viaje a la Argentina, cuyo gobierno le envió un mensaje en el que se hacen votos por continuar las buenas relaciones bilaterales.