Por segunda semana consecutiva, los sindicatos lanzan una medida de fuerza que volverá a profundizar la brecha entre la educación pública y la privada. Será en reclamo de suba del salario mínimo.

En una virulenta medida que volverá a dejar a cerca de 9 millones de alumnos como virtuales rehenes, los gremios docentes con representación federal dispararán este viernes otro paro nacional de 24 horas en escuelas públicas y privadas, en reclamo al Gobierno de Mauricio Macri de la reapertura de la negociación en pos de una nueva suba del salario mínimo del sector a nivel país.

Se trata de la segunda semana consecutiva de medidas de fuerza tras la huelga del miércoles 24, que golpeó a la educación pública y profundizó la brecha con la privada. Desde los sindicatos alertan que la de este viernes tendrá una mayor contundencia.

El paro -el tercero en la era de Macri presidente- será llevado adelante por la Confederación de Trabajadores de la Educación (CTERA), la Unión Docentes Argentinos (UDA), la Confederación de la Educación Argentina (CEA) y Docentes Argentinos Confederados (DAC), mientras que esta vez será de la partida además el Sindicato de Docentes Privados (SADOP), que no había parado el 24.

La protesta se hilvana con la llegada a Plaza de Mayo de la Marcha Federal, motorizada por la Central de Trabajadores de la Argentina y la CTA Autónoma -lideradas por Hugo Yasky y Pablo Micheli- y que arrancó el pasado miércoles.

Esta semana, Macri salió a cuestionar la conflictividad del sector docente. "Nos cuesta entender cuando los gremios prefieren caer en paros que lo único que hacen es afectar más ese compromiso de generarles herramientas a nuestros chicos para que realmente tengan acceso a un mejor futuro", aseguró, en La Matanza.

Los sindicatos nacionales exigen al ministro de Educación, Esteban Bullrich, reabrir la discusión para definir una nueva suba del piso salarial de los maestros, que desde julio es de 8.500 pesos.

Sin embargo, Bullrich insistió en las últimas horas en que no habrá una nueva negociación y argumentó que el incremento sellado a principios de año -del 40,3% en ese mínimo- no se vio opacado aún por la marcha de la inflación.

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