A sólo unos meses de Navidad, el momento más importante de compras de productos tecnológicos del año, el salón IFA de Berlín desvelará a partir de este viernes las tendencias de la electrónica para el público en general.

Viaje al universo de la realidad virtual

La realidad virtual está en boca de todos este año en el IFA. Al presentar su último reloj conectado el miércoles por la noche, Samsung también propuso a los asistentes que se dieran una vuelta en una montaña rusa con su casco especial Gear VR.

Apuntando, de momento, sobre todo a los aficionados a los videojuegos, la realidad virtual encuentra cada vez más aplicaciones. En el turismo, en el visionado de conciertos o de acontecimientos deportivos como si hubiéramos estado o para vivir la información más de cerca, como el diario New York Times, que propone videos en 3D.

"La lista de posibilidades crece cada día", asegura Hans-Joachim Kamp, presidente de la federación alemana de electrónica para el público en general, Gfu. Según la consultora Deloitte, la realidad virtual influirá en todo el sector de la alta tecnología, pues ésta requiere de contenidos adaptados, teléfonos inteligentes o computadoras con una resolución de imagen muy alta, así como de cascos o gafas de visionado o plataformas que reúnan los contenidos disponibles, como Daydream de Google, que llegará el próximo otoño.

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Televisores: continúa la carrera por la alta definición

La carrera por fabricar una televisión más grandes dio paso a aquella por conseguir una imagen más precisa, con televisores cada día más finos y con imágenes más nítidas. Los pasillos del IFA se llenaron de pantallas ultra-HD (o 4K), LCD u OLED. También se impone la tecnología HDR ("High Dynamic Range"), que hace que los colores parezcan más reales y que mejora los contrastes.

Sharp fue más lejos y apuesta por la creación de televisores que dejarán de ser únicamente rectangulares y que podrán adoptar cualquier forma, gracias a una tecnología bautizada IGZO.

Estimuladas por la Eurocopa de fútbol o los Juegos Olímpicos, las ventas de televisores aumentaron un 4,8% en Europa hasta los 23,3 millones de aparatos vendidos en el primer semestre de 2016, según la consultora GfK. Las de las teles Full-HD crecieron hasta los 4,1 millones de unidades, frente al 1,6 millones vendidos el año anterior. Además, más del 40% de los televisores vendidos en el mundo tienen conexión a internet.

Cuando los electrodomésticos le hablan al smartphone

Una vez más, IFA se convirtió en el expositor de la vivienda conectada, con la presentación de electrodomésticos tan avanzados como una heladera que indica cuántos yogures quedan, un radiador que baja su potencia cuando se abre una ventana o incluso un lavarropas que puede programarse a distancia.

La casa puede controlarse a distancia desde el teléfono o la tableta para que los aparatos consuman la menor energía posible. En este sentido, el alemán Bosch presentó su sistema Home Connect, que permite, a través de una aplicación en el teléfono inteligente -siempre y cuando los aparatos sean compatibles-, preparar un capuchino a distancia, bajar la temperatura del horno desde el sofá o dejar que el lavavajillas elija el programa más eficiente.

Relojes inteligentes

Cuando aparecieron los primeros relojes conectados hace unos años, la idea era que se parecieran a un teléfono inteligente de muñeca y, en general, eran cuadrados o rectangulares. Los últimos modelos muestran que los fabricantes buscan que éstos se parezcan más a un reloj clásico para conquistar a un público que supere al de los maníacos de los aparatos electrónicos.

Los nuevos Gear S3 o el ZenWatch3 de Asus, presentados en el IFA, son un ejemplo. Redondos, con una malla clásica de cuero o de plástico y manecillas sobre una esfera iluminada permanentemente. "Consideramos que el mercado de los relojes inteligentes se duplicará en dos años, pero para poder democratizarlo verdaderamente hay que abrirse al mundo de los relojes", explicó a a la AFP Guillaume Berlemont, director de mercadeo de productos móviles en Samsung Francia. El gabinete Gartner vaticina que se venderán 67 millones de relojes conectados en 2017 en el mundo, frente a los 30 millones de 2015.