Así lo aseguró un informe del abogado Javier Maglino, titular de la organización Defendamos Buenos Aires. Asegura que en algunos barrios de Capital y zonas de Gran Buenos Aires sufren un promedio de cuatro robos por día.
"En Belgrano y Núñez, más los alrededores de la Plaza de los Dos Congresos, la zona de plaza Vicente López en Recoleta y la avenida Santa Fe a partir de las 18, son tierra de nadie. En especial a la altura de Plaza Italia. Dada la cantidad de colegios públicos y privados que hay en la zona, parecería que los ladrones esperan a los chicos que entran o salen de la escuela para robar desde celulares hasta mochilas", sostiene el abogado Javier Maglino, titular de la organización Defendamos Buenos Aires.

"En algunos casos son con armas de fuego, cuchilos y mucha violencia. Si sumamos los aprietes sin violencia superan los 100 hechos en una semana", agregó.

El próximo lunes, la organización Defendamos Buenos Aires, conjuntamente con padres de varios de los establecimientos afectados, presentarán un petitorio a la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich. "Se requiere que aborden la seguridad de los chicos y que esos mismos alumnos de primario y secundario que van a la escuela en la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano bonaerense, puedan hacerlo tranquilos, sin temer que a cada paso acecha un ladrón para robarles, lastimarlos e incluso cosas peores", dijo Miglino.

La organización denunció que los chicos de los colegios de la zona de Montserrat, Belgrano, Núñez, Congreso, Palermo y Recoleta, y en zonas de Lomas de Zamora, San Martín, San Isidro, Olivos, Quilmes, La Matanza y Temperley sufren un promedio de cuatro robos por día, o veinte por semana.

En ese marco, el experto señaló que "en el centro de Lomas de Zamora, sobre las calles Meeks, Laprida, Gorriti y otras céntricas, como en la peatonal Belgrano en el partido de San Martín, en el casco histórico de San Isidro, en el centro de Quilmes o sobre la estación Temperley, ocurre exactamente lo mismo con escolares que van y vienen por la mañana y por la tarde y ante la ausencia total y absoluta de policías, los ladrones no tienen más que 'marcar' a sus víctimas para luego robarles y en pocos minutos quedar absolutamente impunes".

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"Si bien muchos de los establecimientos en Capital Federal cuentan con seguridad privada en la puerta y en algunos casos en las esquinas, los robos se producen cuando los chicos abandonan el establecimiento rumbo a sus casas e incluso previo al ingreso, temprano por la mañana", dijo el letrado.