El ministro de Energía y Minería de la Nación reconoció además que la implementación del tarifazo "no fue la más adecuada" y aseguró que la posibilidad de que haya cortes de energía en el verano "va a depender de la temperatura".
El ministro de Energía y MInería de la Nación, Juan José Aranguren, reconoció este miércoles que la implementación del tarifazo en los servicios públicos, que terminó en una pelea judicial, "no fue la más adecuada" porque "no explicamos adecuadamente la herencia recibida" y dijo que la posibilidad de que haya cortes de luz en el verano "va a depender de la temperatura".

Tras el fallo de la Corte Suprema que avaló aumentos de tarifas de luz en la provincia de Buenos Aires, tras haber suspendido la suba del gas para usuarios residenciales en todo el país, Aranguren sostuvo que "la autocrítica es que en el tiempo que implementamos los nuevos cuadros tarifarios, no supimos explicitar los motivos fundamentales" del ajuste.

En declaraciones a Radio Continental el ministro aseguró que, la posibilidad de que se repitan los cortes de servicio eléctrico durante el verano "va a depender de la temperatura, estamos en un programa de mantenimiento para llegar a diciembre de la mejor manera posible".

"Hoy no tenemos gas suficiente para abastecer" a los usuarios "y en el invierno ya no nos alcanza con lo que importamos y tenemos que importar más gas oil, que es un combustible contaminante. El objetivo fundamental es eliminar la importación de gas" en los próximos años, señaló el titular de Energía.

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Al respecto, expresó que "teniendo precios y tarifas relativos más racionales podremos lograr un equilibrio que nos permita resolver el problema más importante que tenemos: que solamente el 60 por ciento de los hogares tiene acceso a la red de gas natural y el resto, que no lo tiene, está subsidiándolos".

En relación con la petición que le harían las pymes para que las subas en el gas sean más graduales para ese sector, Aranguren comentó que "estamos recibiendo todas las sugerencias", pero "el sistema establecido es ese", el que fija el tope del 500 por ciento de aumento, aunque dejó abierta la posibilidad de que se pueda "reconocer una realidad distinta".

Aranguren explicó que dentro del valor de la factura del gas "entre el 50 y el 60 por ciento corresponde al producto (el gas en boca de pozo), el 20 por ciento al transporte y distribución y el resto a impuestos".

Consultado sobre los incrementos semestrales y el lugar que ocuparán las tarifas en el presupuesto familiar en los próximos años, el ministro señaló que "hay que reconocerle el lugar que tenían que tener". Por otra parte, aclaró que las petroleras viene recibiendo por el Plan Gas, que tiene vigencia desde 2013 hasta 2017, "un subsidio por el cual se les remunera a 7,5 dólares el millón de BTU. El Estado subsidió 5.700 millones de dólares, de los cuales 3.100 millones fueron para sostener la importación".

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Además, señaló que "por la política de precios que llevó adelante" la administración anterior, "la producción local en los últimos años cayó un 21 por ciento y nos consumimos el 50 por ciento de las reservas que teníamos".