Un millonario francés empezó a pagar las multas de algunas de las mujeres que han sido sancionadas por la ley que prohibe el uso de burkas en Francia. Según la misma, no se puede usar el "burkini" en la playa, una versión de la burka que no cubre toda la cara.
Los que defienden la ley sostiene que promueve la igualdad de género además de proteger a las mujeres musulmanas de posibles acosos por "ser visiblemente musulmanes". El Primer Ministro Valls ha dicho que las burkas "contribuyen a la esclavitud de las mujeres".

Los que la critican señalan que reprime los derechos de las mujeres de elegir cómo se visten y de seguir libremente su religión.

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Rachid Nekkaz, ciudadano francés de padres argelinos, pagó la multa de cinco mujeres que fueron sancionadas de manera separada. Nekkaz dice que el gobierno está politizando el tema para ganar apoyo en las próximas elecciones, en ocho meses.

"La izquierda y la derecha, ambas, decidieron hacer de la cuestión del Islam el asunto central. Quieren enfrentar a los franceses los unos con los otros"
, dice Nekkaz.

"La policía francesa tiene un problema con las mujeres musulmanes y con la comunidad musulmana. Creo que quiere prohibir completamente el Islam", dice Nekkaz, quien desde el 2010 separó un millón de euros como fondo para pagar sanciones a mujeres islámicas en Francia y en Bélgica, y hasta la fecha lleva pagados más de 200 mil euros por más de mil multas.