La llegada de Tim Cook como CEO de Apple hace cinco años no fue fácil tras la muerte del alma de la empresa, Steve Jobs, pero en este período la compañía duplicó su valor en bolsa, pese a que su piedra angular, el iPhone, comenzó a caer en las ventas.
Cook surfeó la mejor ola para Apple, con un número récord de teléfonos iPhone vendidos, una cotización bursátil con un alza del 105% y la multinacional de Cupertino, California, convertida en la tecnológica con más ingresos (US$233.000 millones), con más beneficios (US$53.000 millones) y la que más activos dispone (US$239.000 millones).

No obstante, Cook podría estar abandonando la cresta después de que en abril se anunciara la primera caída desde 2007 en las ventas de su producto estrella, el iPhone, y que lo ingresos procedentes del teléfono inteligente en el trimestre que finalizó en junio se desplomaran un 23%.

Cook se convirtió en CEO en agosto de 2011, con un Jobs convaleciente y moribundo a causa de un cáncer de páncreas, y algunos analistas auguraban un futuro en el que Apple perdería peso como referente de innovación y diseño en tecnología de consumo.

Cuando tomó las riendas de la empresa, Apple ingresaba unos US$100.000 millones trimestrales y ahora supera los US$200.000 millones

Pero cuando tomó las riendas de la empresa, Apple ingresaba unos US$100.000 millones trimestrales y ahora supera los US$200.000 millones, pese a lo cual el gigante tecnológico no presentó nada tan revolucionario como lo fue el iPhone, que aproximadamente cada dos años recibe una actualización importante.

La primera versión del teléfono de Apple creó un nuevo tipo de tecnología por sí solo, creó industrias enteras y revolucionó sectores asentados durante décadas y es cada vez más difícil presentar novedades capaces de motivar las filas ante las tiendas que acostumbraba la marca de la manzana.

Pese a que cuando Cook se convirtió en CEO el iPhone llevaba cuatro años deleitando a consumidores de todas las edades en todo el mundo, hasta la fecha la compañía había distribuido 130 millones de unidades.

Con Cook al mando, y pese a que las sucesivas ediciones del teléfono inteligente no pasaban de cumplir en los avances la Ley de Moore (que cada dos años de duplican los transistores de un microprocesador), Apple distribuyó más de 859 millones de unidades.

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El iPhone desde entonces vio aparecer muchísimos competidores, con el sistema Android de Google imponiéndose al iOS y los Samsung como gran rival, y que con una cuota de mercado de casi el 25% empuja los precios a la baja y pone a los smartphones y tabletas en el mismo camino que recorrieron las computadoras portátiles, hoy a precios muy bajos y con márgenes mínimos.

Pero con Cook, Apple no se durmió en los laureles y cuatriplicó el gasto en investigación y desarrollo (unos US$10.000 millones), que ahora representa alrededor del 4% de los ingresos, manteniendo contento a un mercado global que exige novedades anuales para cambiar de teléfono o tableta.

Otro aspecto que llevó a Apple a la cumbre en estos últimos cincos años fue la capacidad de esta gigantesca multinacional para navegar de manera magistral la cadena de distribución que permite que tabletas y smartphones conquisten mercados en todo el mundo con un precio que aún triplica al coste de producción.

Además, en el reinado de Cook, Apple construyó un imperio fiscal que le permitió operar en todo el mundo al costo más bajo que le permiten las leyes, y como en el caso su subsidiaria en Irlanda cerrar 2014 pagando solo 0,05% en impuestos.

Pese a que la Unión Europea pidió a Irlanda que tribute US$14.500 millones en impuestos no pagados durante más de una década, Apple sigue aprovechando las bondades de un mercado global para reducir la fiscalidad de sus beneficios en todo el mundo.