Un preso está imputado, junto a otras tres personas, por el asesinato del policía que hacía la guardia en la habitación en que estaba internado. Un remisero, la pieza clave en el caso.

De película. Un preso en Mendoza digitó su fuga de un hospital desde su celular. El escape, que incluyó al asesinato de un policía que lo custodiaba, tuvo una secuencia precisa.

En febrero de 2015, a un remisero de apellido Coria le pidieron hacer un trayecto que le habían hecho hacer otras veces. Esta vez, el chofer llevó al grupo de hombres con su Honda Civic y los dejó en un lugar donde donde los pasajeros se subieron a otro vehículo. Ahora es testigo protegido y una pieza clave en el juicio por el homicidio del oficial Jonathan Funes, de 25 años.

Por el caso hay cuatro imputados: Javier Carnevalini, José Bustos Silva, Jordan "Poroto" Tapia y su hermano Cristian, alias "Pirincho", que era el detenido a rescatar.

"Pirincho" había sido operado hacía poco, pero recibía visitas y tenía un celular desde el que hablaba y mandaba mensajes en la habitación 34 del hospital Perrupato. Según el fiscal, los imputados ya tenían hecho un trabajo de inteligencia.

El preso pidió que le sacaran las esposas para ir al baño. Funes estaba por terminar su turno, por lo que se había sacado el chaleco antibalas. Cerca de las 14.30, un hombre, cuya descripción coincide con la de Carnevalini, entró a la habitación y fusiló al policía desde menos de un metro de distancia.

Ahora el remisero es testigo protegido, vendió su casa porque vivía en el mismo barrio que los detenidos y se mudó.