El ex presidente de Brasil indicó que son grandes "èlites" quienes buscan acabar con su vida política , como consecuencia a la reciente destitución de Dila Rousseff.

"Estoy hablando como un ciudadano indignado", declaró el Lula da Silva, e indicó sentirse "orgulloso de haber creado el mayor partido de izquierda de América Latina".

De igual forma, se declaró inocente de las acusaciones que lo colocan en el centro de las investigaciones de la operación Lava Jato (lavadero de autos) y retó a los fiscales a presentar pruebas concretas en su contra; mientras dijo: "No estoy por encima de la ley. Cuando transgreda la ley, castíguenme".

Lula da Silva

Durante su intervención, en un hotel de la capital económica de Brasil, estuvo rodeado por un gran número de militantes y líderes del Partido de los Trabajadores (PT), que lo recibieron al tradicional grito de "Lula, guerrero, del pueblo brasilero" y agregó "Sigan atacando, estaré aquí, no voy a perder el sueño...La historia mal comenzó. Algunos piensan que terminó. Voy a vivir mucho. Tengo 70 años, pero quiero vivir 20 más", dijo el ex mandatario.

"Como en un enredo de folletín, crearon un epílogo: eligieron a Temer, destituyeron a Dilma y después a Cunha; y ahora quieren destruir la vida política de Lula", afirmó Lula y acusó al gobierno de Temer de querer "entregar al capital extranjero" las grandes industrias nacionales, entre las que citó a Petrobras.

El ex presidente se emocionó hasta las lágrimas cuando recordó, con la voz quebrada, que durante su vida conquistó "el derecho de andar con la cabeza erguida".

"Prueben una corrupción mía, que iré a pie para ser detenido", prometió emocionado.