Los usuarios de teléfonos inteligentes cada vez tardan más en cambiar de modelo y es esa dilatación de los ciclos de renovación "el mayor desafío" para el negocio de Apple, que este viernes puso a la venta los nuevos iPhone 7 y iPhone 7 Plus.
"La innovación de los fabricantes no es tan fuerte como en el pasado, no es suficiente como para convencer a los usuarios de que cambien de teléfono tan frecuentemente. Los ciclos extendidos de renovación son el mayor desafío para Apple", explica a Efe el responsable de análisis la consultora IDC, Francisco Jerónimo.

El analista indica que la penetración de móviles con conexión a internet es muy alta y la innovación entre distintos modelos no es tan sorprendente como hace cinco años, por lo que a los fabricantes les cuesta cada vez más lograr que los consumidores den el salto a un nuevo terminal.

"Estamos llegando a un punto en el que los usuarios son incapaces de verle sentido a tener una cámara de 42 megapíxeles en lugar de una de 35, ya que su ojo es incapaz de detectar la diferencia entre las fotos que ambas hacen. Tenemos cámaras, pantallas y baterías lo suficientemente buenas" y la gente no tiene interés en cambiarlos por otros, añade.

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Sin embargo, a pesar de la desaceleración de la penetración de teléfonos inteligentes y la ralentización de los ciclos de renovación, el experto de IDC matiza que Apple cuenta con una base de usuarios "muy leales" que, procedentes de un iPhone 4 o un iPhone 5 o 5S, darán el salto al iPhone 7.

Es ese comportamiento, continúa, el que llevó a Apple a esperar dos o tres años para hacer rediseños completos de sus teléfonos.

"Si manejan bien ese parque instalado, podrán seguir registrando buenos ingresos. Las primeras cifras muestran que las reservas están siendo bastante fuertes. La compañía será capaz de mantener su cuota de mercado, aunque a diferencia del pasado, no podrá aupar el mercado total del teléfono inteligente", sostiene.