Se trata de Luisa Toledo, la superiora del convento de Nogoyá de Carmelitas Descalzas. Fue apartada de su cargo en el marco de las medidas judiciales en torno a la investigación por supuesta privación ilegítima de la libertad que denunció una ex novicia.

La medida fue dispuesta por el juez de Garantías y de Transición, Gustavo Acosta, ante un pedido del fiscal Federico Uriburu, quien pidió que la monja fuera alejada del lugar para garantizar la transparencia de la investigación judicial.

Toledo, quien como religiosa es conocida como madre María Isabel, dejó el convento luego de 25 años, ya que se encontraba al frente de ese establecimiento católico desde 1991.

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Ahora el Arzobispo de Paraná, monseñor Juan Alberto Puiggari, resolverá sobre su futuro inmediato, pero la decisión judicial indica que Luisa Toledo no puede quedar al frente de ninguna congregación, en razón de las denuncias contra ella por parte de dos ex carmelitas.

En tanto, el abogado de la religiosa, Miguel Cullen, criticó el accionar judicial y pidió que la causa vaya al fuero federal "La madre no tiene ni temor ni miedo porque realmente está convencida de que todo lo que hacía son designios de Dios. Ellas tienen otra forma de ver la vida y el mundo", dijo el abogado.

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"Lo que se hizo este viernes es efectivizar la medida de separarla del convento. Se trata de una medida completamente inédita con la que yo no estoy de acuerdo, pero ya se está efectivizando", dijo Cullen.

Y, apuntó que "si bien la justicia no tiene las atribuciones para poder separar a la madre superiora de su cargo, lo hizo y responde un exceso a una torpeza manifiesta y una sobreexposición innecesaria, porque podrían haber esperado a que la nunciatura traslade la monja a lo que vendría ser una embajada de la Santa Sede en la argentina".

"Estas medidas generan mucho más daño del que pretenden evitar", remarcó.

Anticipó que "estamos preparando una impugnación para esta medida pero además no creemos que este tribunal sea la autoridad competente".