Ezequiel Víctor Blanco, uno de los dos sospechosos del crimen de la dueña de un hostel del barrio porteño de San Cristobal hallada calcinada en una valija el 26 de agosto pasado a la vera de la ruta 2, en Dolores, se entregó en en la DDI de Quilmes y sería trasladado a Capital Federal para ser indagado. En tanto, el supuesto autor material Joel Maximiliano Báez sigue prófugo.

Blanco, oriundo de la zona sur del conurbano, se presentó junto a uno de sus abogados, Gustavo Julio, en dicha dependencia policial situada en Alison Bell y Garibaldi, en la barranca quilmeña, donde quedó detenido ya que pesaba sobre él una orden de captura internacional del juez de Instrucción 11 porteño, Pablo Ormaechea.

El sospechoso de 28 años había declarado hace unas semanas que él no cometió el asesinato y culpó a Báez, un amigo suyo de la infancia, que había comenzado a trabajar para la víctima y que también tiene pedido de captura en la causa.

Desde la clandestinidad y junto a sus abogados, Blanco dio una entrevista al diario El Sol de Quilmes, en la que aseguró que el asesino fue Báez, de 29, a quien conoce desde hace 20 años y le consiguió trabajo en el hostel de María Cecilia "Tati" Caviglia, de 50, con quien él trabajaba desde hacía una década.

"No puedo creer lo que estoy viviendo"
, dijo el sospechoso al iniciar la entrevista, en la que aseguró estar "triste por lo que le pasó a Tati", quien era conocida en el ámbito del tango y milongas porteñas y cuyo cuerpo apareció calcinado en una valija el 26 de agosto pasado, a metros de la ruta 2, en el partido bonaerense de Dolores.

El acusado reconstruyó en la entrevista gran parte de lo que ya había relatado en un escrito presentado el 2 de septiembre pasado ante la Justicia.

En ese sentido, Blanco indicó que se reencontró por Facebook con Baez hace poco y que le recomendó a Tati que lo tomara para realizar tareas de limpieza y de mantenimiento en el hostel, situado en avenida Independencia 1636, de San Cristóbal, tarea que comenzó el 22 de agosto.

De acuerdo al joven empleado de la víctima, el 24 de agosto, él y Baez charlaban cuando éste le preguntó: "Escúchame, ¿ella no tiene familiares?, ¿no tiene a nadie?", en referencia a Tati y él le respondió que no, a lo que su amigo sostuvo "a esta vieja hay que matarla", aunque el declarante reconoció que se lo tomó a "broma".

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Sin embargo, el 25 de agosto a la noche, el día en que Tati fue vista por última vez, Blanco contó que vio a Baez salir de la habitación de la mujer con las manos ensangrentadas y luego irse del hostel con una valija de grandes dimensiones.

"Ya está, se terminó, la maté", señaló el joven que le dijo Báez en esa oportunidad y continuó: "Lo que recuerdo es que entré en un estado de shock, me siento en el sillón, me agarraba la cabeza, me puse extremadamente nervioso y no sabía cómo reaccionar".

Y añadió: "Me encerré en la habitación, él baja de la escalera con la valija, además tenía más cosas dentro de otra bolsa. Tipo dos o tres de la madrugada él regresa y me busca, golpea la puerta de mi cuarto y me pregunta cómo estaba, le digo que mal y que me dejase tranquilo".

La desaparición de Caviglia, una mujer conocida en el ámbito del tango y las milongas porteñas, se produjo la noche del 25 de agosto y fue denunciada al dí­a siguiente en la comisarí­a 18 por una amiga que estaba preocupada porque la ví­ctima se habí­a ausentado, igual que su empleado Blanco, y no se conectaba al Whatsapp.