De costado podían verse varias capas de jamón, queso y tomate, y eso fue lo que hizo que Paul Gibbs se decidiera a entrarle al manjar de miga. Sin embargo, a veces las cosas no son lo que parecen. Indignación.
Paul Gibbs fue a almorzar la semana pasada a Bobs Lunchbar, un restaurante neozelandés especializado en comida rápida y al parecer también en la estafa indiscriminada.

Gibbs miró las opciones que le ofrecía la vitrina de sándwiches y se dejó tentar por uno que se veía contenía varias capas de jamón cocido, queso y tomate. Sin embargo, la falta de códigos del local terminaría indignando al cliente, que ante la impotencia que sintió al abrir su sándwich, decidió subir esta publicación a Facebook:

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"Miren este sandwich que compré en el Bobs lunchar –señala Gibbs en su publicación–. Un claro ejemplo de lo que puede engañarte la publicidad", dijo. Y no conforme con eso, desde su post pidió que nadie más fuera al local de comida rápida, logrando sumar varios adeptos igual de indignados que él.

Con los triples no. Alrededor de 2.000 usuarios de Facebook se unieron a la campaña de protesta de Gibbs para que estos terroristas de la miga dejen de engañar e ilusionar a desprevenidos clientes. La estafa se hizo viral y pone de manifieste una de las problemáticas más comunes de estos tiempos: la publicidad engañosa.